La ONG asegura que la caída de la financiación y los recortes ponen en peligro las atenciones básicas a extranjeros necesitados
El balance anual de la Fundación Incola, la principal red de ayuda a inmigrantes de la ciudad, deja lugar a pocas expectativas de cara al próximo año. Además de un ligero descenso en los ingresos, ha aumentado la dependencia de la financiación pública, lo cual es preocupante para la Red ya que se prevén disminuciones en estas ayudas, conforme a las políticas de recorte de gastos.
Ante esta tesitura, el gerente de la organización, Jose María Moral, ha hecho un llamamiento a la movilización ciudadana "para que nadie quede excluído de una atención básica que responda a sus necesidades urgentes". La Red ya ha planteado algunas alternativas frente al recorte previsto, como pedir el patrocinio de empresas para algunos programas. También se han visto obligados a pagar con el dinero de las congregaciones religiosas a los seis empleados que mantienen.
La fundación, que durante el 2011 ha atendido a 879 inmigrantes, está formada por nueve congregaciones religiosas y el Teléfono de la Esperanza y opera a través de voluntariado para facilitar la acogida, empleo y formación de los extranjeros llegados a la ciudad.