La ciencia moderna aún no ha producido un medicamento tranquilizador tan eficaz como unas palabras bondadosas"Sigmund Freud, creador del psicoanálisis


Animarse a marcar el 971 46 11 12 no debe resultar fácil, pero a veces la desazón es tan fuerte que no queda más remedio. Por eso se agradece que al otro lado de la línea responda una voz amable y sincera. "Nunca sabes lo que hay detrás, ni qué necesita. Nuestra labor es escuchar y ofrecer confianza", cuenta una voluntaria. No puede dar su nombre pues el anonimato es esencial para que el Teléfono de la Esperanza funcione bien. Y lo hace. No se cumplen 25 años todos los días.
Cuenta su presidente, Mariano Gastalver, que durante toda la jornada pueden llegar a recibir unas diez llamadas, sobre todo a primeras hora de la mañana o ya cuando la noche avanza. "Lo que más me motiva es ver cómo hay gente que, tras salir de trabajar, renuncia a su descanso para echarnos una mano". Unos cincuenta voluntarios, de día y de noche, atienden el teléfono. Están preparados para cualquier emergencia.
En la sede del Teléfono en Palma, pintada entera de verde -cómo no- también se despachan consultas privadas e individuales, sobre todo los casos más extremos. Aunque también se ofrecen talleres y charlas terapéuticas.
Sin grandes subvenciones aunque con la solidaridad de amigos y empresas privadas, el lema de sus trabajadores es clave. "Aquí tu voz se escucha siempre".
Redacción: V. SÁNCHEZ Publicado en el DiariodeMallorca.es
Revista avivir (Nº 245)
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