La ciencia moderna aún no ha producido un medicamento tranquilizador tan eficaz como unas palabras bondadosas"Sigmund Freud, creador del psicoanálisis


El pasado 10 de diciembre, el voluntariado de San Pedro Sula celebró nuestro convivio de Navidad. Poco a poco, fueron llegando rostros conocidos, rostros alegres al encontrarse con la mirada llena de cariño que envuelve al voluntariado de nuestro centro. Entre abrazos, sonrisas, alegrías, saludos... dió inicio nuestra esperada celebración de Navidad en la que contamos con espacios de reflexión, juramentación de nuevos voluntarios, compartir, música, juegos, baile, karaoke.
Palabras del Presidente de Centro
Preparándome para esta tarde me preguntaba: ¿Qué celebramos? Y pensé: Es la celebración navideña, es Navidad lo que celebramos, es el nacimiento de Cristo Jesús. También pensé: Puede ser que lo que celebramos es el fin de un año más de voluntariado, un año lleno de logros, un año de retos vencidos, de metas logradas, un año exitoso... Puede ser, puede ser que eso también celebremos.
Sin embargo, yo prefiero pensar que lo que celebramos es la alegría de vivir, la alegría de estar juntos como parte de este voluntariado que tanto bien nos ha hecho a nosotros y a tanta gente en nuestra ciudad. Celebrar y agradecer que detrás de nosotros hubo gente dispuesta, voluntarios dispuestos a sacrificar su tiempo, su energía, convencidos de que la solidaridad era y es el camino que nos conduce hacia la autorrealización personal, gracias a ellos ha llegado luz a nuestras vidas... Celebrar que este proyecto nos hizo gente especial, gente nueva, humanos nuevos, que ha sellado en nuestros corazones un nuevo carácter, una nueva escala de valores, una misión de vida.
Yo antes de comenzar mis procesos en el Teléfono de la Esperanza, supongo que al igual que a muchos, la solidaridad era una “opción”, opción que tomaban aquellos que tenían el carisma de serlo, o los que tenían el tiempo para hacerlo, a los que le gustaba hacerlo, sin verme yo como un ser capaz de darme a los demás. dándome cuenta de que las personas vivimos tan sumergidos en nosotros mismos, dependientes de la opinión de los de demás, dependientes a nuestro entorno, reactivos al mundo que nos rodeaba, envueltos en un profundo egoísmo, creo que si la humanidad tuviera un lema, podría ser “sálvese quien pueda”.
Ciertamente estamos en una realidad social en la que hablamos, trabajamos, interactuamos, pero desgraciadamente solo a nivel superficial, todos son una herramienta, todos son un escalón, un utensilio para lograr nuestros proyectos personales, sumergidos en el “YO”, queriendo llenar "mi necesidad", solventar "mi problema", arreglar "mi realidad" . Es por ello que el logro mas sublime de lo que el Teléfono ha logrado en mi vida y en la de muchas persona es poder comprender que estamos llamados a la libertad, a ser independientes, que no somos seres aislados, con realidades aisladas, que las personas somos parte de una sociedad interdependiente, que podremos cometer el error de creer que el dolor de las personas, sus realidades, sus problemas en todas sus dimensiones, no nos competen, pero que al final como personas y sociedad esta indiferencia algún día nos cobrará factura y la pagaremos caro o mejor dicho ya la estamos pagando caro.
Estoy convencido de que el Teléfono me ha dado, nos ha dado, un norte, un sentido de sacrificio, insertando en nuestra escala de valores el altruismo, enseñándonos que la solidaridad NO ES simplemente una OPCIÓN, compañeros voluntarios, la solidaridad NO ES solo una OPCIÓN. La solidaridad es una responsabilidad humana, es el único camino que nos garantiza en primer lugar realizarnos como personas, y segundo vivir en una sociedad más justa y equilibrada.
Nosotros como voluntarios de este proyecto le damos vida al valor del altruismo y la solidaridad. He visto, he sido testigo, hemos visto, hemos sido testigos, de los sacrificios que hacemos y de los obstáculos personales que hemos tenido que vencer para lograr cumplir nuestro voluntariado. Todos sabemos que no es fácil ser voluntario, pero todos también sabemos que vale la pena serlo, hemos sido testigos también de vidas cambiadas, hemos sentido ese regocijo que da el saber que ayudamos a otra persona.
Este es el motivo mas grande para celebrar, el que desde nuestras historias de vida, desde nuestros temores, desde nuestros tropiezos, desde nuestras humanidades imperfectas, somos personas dispuestas a asumir la responsabilidades de nuestras vidas así como asumir el compromiso de que no vivimos solos, ni aislados, que somos parte de un todo, y que no nos podemos quedar inertes al dolor y los problemas de los demás.
Queridos voluntarios, hemos de estar orgullosos de ser parte del Teléfono de la Esperanza.
Me despido de ustedes usando las palabras de Martin Luther King, que me encanta tanto, porque me ubica mentalmente, que como voluntario o como persona normal, mi reto no es salvar o ayudar a la humanidad entera, basta con que lo haga con el que está a mi lado, basta que ayude de una en una persona.
"Si ayudo a una sola persona a tener esperanza, no habré vivido en vano." M. Luther king
Queridos compañeros no hemos vivido en vano,
¡Feliz Navidad a todos!
Eduardo Rivera
Presidente Centro San Pedro Sula
Revista avivir (Nº 245)
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