La ciencia moderna aún no ha producido un medicamento tranquilizador tan eficaz como unas palabras bondadosas"Sigmund Freud, creador del psicoanálisis


Durante la pasada semana, unas jornadas del Teléfono de Navarra han abordado el suicidio en la adolescencia. Con ellas, el Teléfono, organizador de las mismas, recoge la inquietud manifestada por profesionales de diferentes ámbitos: educación, sanidad, familia... El psicólogo de la ONG, Alfonso Echávarri Gorricho, indicó que se trata de una realidad que, aunque se quiera maquillar u ocultar, existe. "Es un colectivo en el que ha crecido el número de suicidios en un 4%. No queremos ser alarmistas porque son porcentajes bajos, pero no por ello menos importantes", señaló.
¿Cuál es la conducta que permite ver que hay un problema en un joven?
Hay muchísimas causas. Una causa que suele estar muy presente en la mayoría de las conductas es la falta de estructura familiar debida a trastornos emocionales en los padres, fenómenos suicidas anteriores en la familia, falta de una comunicación sana, falta de vínculo...También existen más causas, de base psicopatológica que persiguen al adolescente, conductas de consumo de alcohol masivo, de otras sustancias tóxicas, su propio entorno social poco favorable, las relaciones entre iguales poco sanas que se están produciendo ahora, el uso inadecuado de las nuevas tecnologías... Hay muchos aspectos que inciden en que un joven entre en crisis vital y sólo encuentre escape en su propia muerte.
¿Qué otros entornos le influyen?
La adolescencia es una época maravillosa del ser humano en la que se construye la personalidad del adulto, pero también es muy vulnerable. Quizás esas relaciones afectivas demasiado tempranas donde el joven no está preparado ni para la acogida, ni para la pérdida afectiva...Es el conjunto. Podemos apuntar a diferentes causas, pero yo me quedaría con el conjunto. A la hora de prevenir esta conducta, hay que saber también qué pasa en la escuela.
¿Qué señales llaman la atención?
Quien más puede identificar lo qué sufre el adolescente es la propia familia y el entorno escolar. ¿Qué sintomatología puede presentar un adolescente que, por lo menos, está ideando poner fin a su vida como solución a sus problemas? Es muy variada: bajo rendimiento escolar, poca comunicación, dejadez incluso física, trastornos de alimentación, no severos como la anorexia o bulimia, pero sí descuida su alimentación; esa pérdida de interés, esa pérdida de sentido. Muchísimas veces el adolescente lo está anunciando y a veces de forma muy explícita: "Yo aquí no pinto nada, casi mejor si me muriese..." Todo eso lo tenemos que recoger porque son señales que el adolescente nos manda y que puede estar pensando en una idea suicida.
¿Qué se puede hacer?
Es fundamental esa comunicación sana en la propia familia, porque permite al adolescente transmitir qué está pensando, qué está sintiendo, si tiene un problema serio. Para ello, los padres y familiares tienen que estar preparados y educados en escucha activa. Ese es uno de los temas fundamentales: educar a los padres, a la población, a los hijos, en saber escuchar. Quizás uno de los grandes temas preventivos es aprender a escuchar en la familia y en la escuela. A mí me consta que los orientadores, los profesores, están bien formados y tienen gran interés en seguir haciéndolo en la escucha activa precisamente para recibir todas estas inquietudes. Los jóvenes y adolescentes son capaces de escuchar si delante tienen a alguien que sabe escuchar. La escucha es terapia. Una escucha sana y activa en sí es terapéutica.
¿Qué papel pueden cumplir los medios de comunicación?
Estoy en contra de publicar en un medio de comunicación, con pelos y señales, el suicidio de una persona por el efecto dominó. De hecho hay estudios, los más punteros vienen de Estados Unidos, donde curiosamente, en un periodo donde se produjo en Dallas, creo, una huelga de periódicos se vio que el índice de suicidios había descendido. Pero de ahí a no hablar de suicidio, es un mundo. Por ejemplo, un joven que, en estos momentos pasa por una crisis vital, lee esta información y puede que le haga comunicar qué le está sucediendo. Eso quiere decir que ya estamos interviniendo de forma directa.
¿Por qué han visto necesarias unas jornadas sobre el suicidio en la adolescencia?
Hemos recibido la inquietud de los profesionales y la aceptación ha sido buena. Es una realidad que aunque no queramos verla, queramos maquillarla, no queramos dar datos, está ahí. Todos los años se suicidan jóvenes y adolescentes, aquí en Navarra también. Ante este fenómeno, ante ese dolor que produce, nosotros, como Teléfono de la Esperanza, no podemos permanecer impasibles. Hemos organizado estas jornadas para hablar, escuchar a quien tiene algo que decir y para ponernos a trabajar. Formaremos grupos de trabajo y, tal vez, elaboremos un plan específico de prevención de la conducta suicida en los jóvenes y adolescentes.
El presidente del colegio oficial de psicólogos de Navarra, José Ramón Loitegui, indicó que el aumento de suicidios se debe a causas sociales. "La drástica desvalorización de principios éticos y el aislamiento al que conduce el nuevo estilo de comunicación personal son causas principales, aunque las decepciones amorosas continúan siendo el motivo fundamental. En 2009, se redujeron los suicidios un 0,8%. Sin embargo, aumentaron en los adolescentes un 4%. Navarra tiene, junto a Ceuta y Melilla, una de las tasas más altas de suicidio juvenil", dijo. En las jornadas, a las que asisten unos 200 profesionales, estuvieron la consejera de Política Social, Elena Torres; y el vicepresidente del Teléfono de la Esperanza, Pedro Berástegui.
Redacción de I. Castillo. Publicado en diariodenavarra.es
Revista avivir (Nº 245)
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