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Cuando existe la esperanza, todos los problemas son relativos

La ciencia moderna aún no ha producido un medicamento tranquilizador tan eficaz como unas palabras bondadosas"

Sigmund Freud, creador del psicoanálisis

Comunicación / Noticias

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Asturias. 650 asistentes con "Corazón para querer"

Durante los días 3 al 5 de noviembre se celebraron en el Auditorio Príncipe Felipe de Oviedo las Jornadas “Corazón para querer”, en las que se abordó la temática relacionada con la Salud Emocional en las Familias mediante tres conferencias y dos talleres. La actividad se desarrolló dentro de la I Feria de la Salud, organizada por el Ayuntamiento de Oviedo, a la que concurrieron diversas empresas y entidades relacionadas con el ámbito de la salud. En la zona de los expositores, el Teléfono estuvo presente durante esos tres días informando sobre las actividades relacionadas con la Salud Emocional.

Los asistentes recibieron un marca libros con el slogan utilizado para las actividades de este curso, “Donde el corazón te lleve”, y una piruleta con forma de corazón. Se repartieron un total de 900 piruletas entre los asistentes a las conferencias y los visitantes del stand.

La primera conferencia se celebró el jueves 3, a cargo de la psicóloga María Jesús Alava Reyes, con el título “Padres e hijos; la importancia de las normas y los límites”. Con una asistencia de unas 200 personas. Resaltó la importancia de los límites y las pautas en la maduración de los niños, deshaciendo el mito sobre los términos progresista-conservador/libertad-límites cuando hablamos del desarrollo emocional de los niños. Destacó la importancia de abandonar una educación sobreprotectora que incapacita a los niños para afrontar por sí mismos los problemas que la vida les va presentando en función de su distinto nivel de maduración. Las interacciones entre los modos de educación y las circunstancias sociales que conforman en la actualidad las familias, en las cada vez es más frecuente la existencia de hijos únicos. En este punto, resaltó el importante papel que siempre ha jugado el tener hermanos a la hora de aprender a resolver los conflictos dentro del grupo fraternal. Otro aspecto que consideró son las dificultades de tiempo de los padres que, con jornadas de trabajo muy largas, no siempre pueden estar presentes.

María Jesús Alava señaló el sentido común y el sentido del humor como piedras angulares del trato con los hijos, y la importancia de la observación y la escucha para conocer a los hijos y comprender adecuadamente sus estados de ánimo. Finalmente, tal y como quedaba claro en el título de la ponencia, aconsejó el establecimiento de hábitos, normas, pautas y límites ya desde los primeros meses de vida del niño, pero siempre desde el sentido común, sin culpabilizarse y con la observación como guía. “Unos límites bien puestos no disminuyen la felicidad de los hijos”. “Las normas han de ser claras, evitando los sermones, ser firmes y seguros, utilizar la inteligencia emocional, no tratar de razonar cuando las circunstancias no aseguren la receptividad, como sucede cuando se produce una rabieta”. En otro orden de ideas recomendó que los padres no fomenten el consumismo, que enseñen a sus hijos a conseguir las cosas sin ventajas, no caer en sus provocaciones, potenciar sus habilidades y mitigar los defectos, pero sin sobreprotegerlos. Concluyó su exposición diciendo que lo fundamental es como reaccionamos nosotros, los educadores, y no los niños, porque en estos la rebeldía es una reacción normal.

Alava Reyes animó la conferencia con una serie de dinámicas a los participantes.

El viernes 4 de noviembre, ante un auditorio de 250 personas, el psicólogo Ángel Peralbo Fernández,  “Padres e hijos; la búsqueda del equilibrio emocional”, abordó el desequilibrio que se da en la educación de los hijos, entre los medios que se emplean en cuidados personales de los jóvenes, tales como alimentación, vestido, calzado, etc., el dedicado al ocio y el relativo al fortalecimiento y control de las emociones. Puso sobre la mesa las dificultades de muchos niños y adolescentes que no saben enfrentarse a las dificultades, porque carecen de recursos propios para salir adelante. “En definitiva, seguimos siendo analfabetos emocionales, aún cuando la felicidad tiene que ver en un 50% con la genética, un 10% con las circunstancias y un 40% con la gestión emocional”.

Peralbo hizo un repaso de las actitudes o conductas que pueden impedir el desarrollo emocional de los hijos; El hecho de haberles hecho ser los reyes de la casa hasta edades muy avanzadas; Evitarles el afrontamiento de las dificultades; El acceso fácil acceso a los privilegios, confundiendo deseo con necesidad; La falta de implicación en las obligaciones familiares; Patrones educativos rígidos o muy laxos; Los estilos de comunicación o bien agresivos a muy inhibidos o, incluso, inexistentes; El uso de la amenaza, la insistencia, la fiscalización.

Finalmente, animó a los asistentes sobre sus posibilidades de intervenir para ayudar a sus hijos, haciendo especial hincapié en la importancia de la regulación emocional.

El sábado 5, finalizaron las jornadas con la ponencia de la psicóloga Olga Castanyer; “Y decir que te quiero … autoestima y asertividad en la familia”. A pesar de no acompañar la climatología la sala registró un aforo de 175 personas. Inició su conferencia presentando algunas circunstancias de niños que no saben ser asertivos y sufren el abuso de los demás. Habló de su impotencia y de su enfado. Resaltó las consecuencias de lo que denominó “niños masa”. Niños que se dejan llevar por las imposiciones de los demás, creyendo que así, siendo dóciles, despertarán la amistad en otros.

Describió tres actitudes posibles en los niños: 1º:- Una agresiva, de acosador, en la que se siente uno por encima de los demás creyéndose poderoso. 2º.- Actitud sumisa, cuando se siente vulnerable, con miedo a los poderosos. Quiere gustar a todo el mundo. Tampoco ve a los demás. Necesita cariño y aceptación. Su cara esboza una sonrisa tímida, como pidiendo perdón. 3º.- Actitud asertiva. Nos sentimos iguales que los demás, estamos a la misma altura. “Te necesito para comunicarme”. Es una actitud muy ligada a la autoestima. La asertividad es respeto a sí mismo y a los demás.

En el desarrollo de la autoestima y del estilo asertivo, destacó la importancia de enseñar a los hijos a tener criterios propios y a deshacer la idea de que tienen que gustar a todos. La trascendencia de respetarlos, de alabarlos más que regañarlos. De cuestionar las conductas, no al niño, pero sin sermonear, desde la firmeza y sin miedo.

La ponente relacionó una serie de conductas perniciosas para el desarrollo de los hijos: Volcar en el niño nuestras expectativas, frustraciones y proyecciones. Darle sensación de pertenencia a bandos distintos. Sobreprotegerle. Condicionar nuestro amor por ellos. No poner límites o normas constantes y claras. Pensar que el niño es malo y manipulativo.

Finalmente, reforzó aquellas conductas que ayudarán a su mejor desarrollo. Aceptarle incondicionalmente. Confiar en él, Cuidar sus sentimientos. Educar en límites. Utilizar un lenguaje que no dañe su autoestima. Entender sus códigos de conducta. Permanecer observadores a las conductas que evidencien falta de asertividad y abordarlo, sin tragedias. Enseñarle a decir no, a poner límites, que conozca los suyos y que conozca los de sus padres. Empatizar, no emplear frases como “hay que hacer”. Ayudarle a encontrar sus propias soluciones, no imponerle las nuestras.

Los días 3 y 4, a cargo del psiquiatra José Mª Uncal Jiménez de Cisneros se realizó un taller introductorio al Curso para Padres y Educadores que se celebrará los próximos días 25 a 27 de noviembre en la sede del Teléfono de la Esperanza de Asturias. Un total de 32 personas participaron en este breve taller.

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