La ciencia moderna aún no ha producido un medicamento tranquilizador tan eficaz como unas palabras bondadosas"Sigmund Freud, creador del psicoanálisis


Noticia publicada en El Diario de Ibiza
Detrás del número del Teléfono de la Esperanza de las Islas Baleares–971 46 11 12– hay más de 30 voluntarios que atienden cada año cerca de 4.000 llamadas de ciudadanos de Balears, también de Ibiza y Formentera, aunque la política de absoluta confidencialidad hace casi imposible saber qué porcentaje del total son llamadas desde las Pitiüsses.
El presidente de la asociación que coordina este servicio en Balears, Marià Gastalver, estará en Ibiza próximamente para dar a conocer el teléfono, que celebra su 25 aniversario en Balears. «Atiende a todas las personas que se encuentran en una situación de crisis psicológica, existencial o de cualquier índole.
Se trata de ayudarles a superar ese conflicto», explica el presidente. De cada tres llamadas dos son de mujeres y la mayoría de usuarios tiene entre 35 a 55 años, aunque hay consultas de personas de todas las edades. «Estamos en un momento de mucho móvil, Internet, Twitter, Facebook... parece que hay mucha comunicación pero en el fondo hay mucha soledad», subraya Gastalver. Así, en la mayoría de los casos, los usuarios son personas que están «ofuscadas» y no saben qué hacer ni con quién compartir lo que les está pasando.
Hay tres grupos de llamadas. Las más numerosas son las de tipo psicológico y tienen que ver con crisis de angustia o depresiones. El segundo grupo de consultas más numerosas son las que están vinculadas a las relaciones sociales, a la familia, a problemas con los hijos y de malos tratos. El tercer bloque se refiere problemas vinculados, sobre todo, al trabajo.
«La crisis ha influido, no tanto en el número de llamadas como en el tema. Así, ha aumentado el volumen de personas preocupadas por situaciones de desempleo o necesidad de asistencia», explica el presidente de la asociación. En este caso, «los voluntarios dan información de otros servicios sociales que existen en las islas a los que derivan estas llamadas», añade.
En temas específicos como los problemas de drogadicción, el servicio canaliza al usuario a centros que trabajan el problema de manera directa. Las personas sin recursos, que no pueden contactar con profesionales, son emplazadas a acudir al centro, situado en Palma, donde un profesional les asesora en el ámbito que necesite.
24 horas al día
El servicio funciona las 24 horas del día. Todos los voluntarios que prestan servicio son profesionales en el campo de la atención. «Para ello realizan cursos específicos que les dan herramientas para atender bien a las personas», explica el portavoz. Tras pasar un ciclo formativo y recibir pautas sobre cómo ayudar a través de la comunicación telefónica «ya se puede pasar a formar parte del equipo».
El voluntario «es una persona que, sobre todo, quiere ayudar a los demás, partiendo de la base de que no podrá hacerlo si antes no ha aprendido a escucharse a sí mismo y a ayudarse a sí mismo», remarca Gastalver. «Se trabaja con personas en situación de crisis y a veces en situación de riesgo. Damos mucha importancia a la formación del voluntariado. El tiempo que dedicas al teléfono es sagrado y está siempre supervisado con un reciclaje continuo», concluye.
Las claves
Revista avivir (Nº 245)
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