La ciencia moderna aún no ha producido un medicamento tranquilizador tan eficaz como unas palabras bondadosas"Sigmund Freud, creador del psicoanálisis


La tarde del sábado 8 de octubre se había puesto fresca. No estaba para manga corta. Es que estamos en otoño. La estación de los contrastes: gran belleza en la decadencia de las hojas. Así resultó esa tarde. También de contrastes. Porque en el Teatro El Albeitar, en el II Concierto Voces de Esperanza, organizado por el T.E. de León, la temperatura fue, de verdad, muy cálida.
Quienes estuvimos allí somos testigos de cómo cuando habla el corazón, utiliza el lenguaje de los sentimientos. Dos presentadores, dos voluntarios –Elena y Jesús- pusieron, desde el principio, la temperatura a punto. Sus bonitas palabras fueron desgranando mínimos datos de la altruista labor de ASISTES y del T.E. de León. Era necesario que se crease el ambiente que reina en los encuentros del Teléfono. Y se consiguió desde el comienzo. Ya estaba todo preparado para que entrase el protagonista de la tarde: el cantautor Álvaro Fraile, en esta ocasión acompañado por Alex. Sus palabras, su buen humor, sus letra y sobre todo sus canciones enteras nos estaban confirmando que el concierto habría sentimientos, ponía alegría y daba paso al corazón. “Todo va bien”, “Dale la vuelta”, “Todo es perfecto”, “Mis legañas” son alguno de los títulos de esas canciones.
Era necesario hacer un alto en la música, dejar que Álvaro y Alex repusieran fuerzas y se dio paso a un momento intenso. En un pequeño video, un corto, elaborado por AL ROJO –personas también del Teléfono- se escenificó una reunión de un grupo de autoayuda, vamos a suponer que era de “autoestima”. Varios voluntarios interpretaron vivencias y sentimientos. Nos llegaron al corazón. Porque lo que se vive en esos grupos llega al corazón. Mejor aún sale del corazón. Y éste no miente.
Con la sensibilidad en la piel, Álvaro y Alex continuaron el concierto. Nuevas canciones, con el mismo humor y poniendo el acento en los sentimientos: sé que hoy estoy mal, no te preocupes amor, déjame, tengo derecho a ello, ya se me pasará. “Aunque me veas dudar”, “Tristeza”, “Confía”, “Todo lo que quiero”, fueron otras de las variadas canciones que escuchamos. No faltó una canción dedicada a Mercedes: se lo merece.
Y así pasaron dos horas. Eran ya las once. Había que acabar. Mereció la pena.
"Uno de los jóvenes asistentes al concierto comentada entre pasillos: "¡De dónde ha salido este tío tan bueno!. Ha sido una gozada de concierto"
¡Qué bonito! ¡Qué bonito! Me basta así. ¡Qué bonito!
Quiero felicitar a Valentín, el alma de esto, y con él a todos los que han puesto su colaboración para que esto haya sido posible.
Acabo como acabó el concierto. Con una palabra mágica: GRACIAS. Gracias Álvaro y Alex, hemos disfrutado con vosotros.
Revista avivir (Nº 245)
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