La ciencia moderna aún no ha producido un medicamento tranquilizador tan eficaz como unas palabras bondadosas"Sigmund Freud, creador del psicoanálisis


Con frecuencia ocurre que cuando no nos gusta la realidad que nos rodea, en vez de afrontarla y mirarla a la cara, buscamos una y mil maneras de evasión: la lectura de absorbentes novelas, la ayuda compulsiva a quien no nos la pide, películas de intriga y pasión, múltiples variedades de compras, pasear por recónditos y lejanos lugares, planificar viajes o encuentros y hasta regodearnos con las canciones tristes de Los Secretos.
Con frecuencia también, en esos casos, solemos recurrir a revivir una y otra vez momentos en que fuimos felices. Desgranamos recuerdos agradables con infinito detalle, recreamos sensaciones plácidamente vividas y nos dejamos envolver por los cálidos y gratificantes sentimientos que una vez nos hicieron flotar en un pasado feliz.
Pero cuidado con todos estos mecanismos porque no hacen sino alejarnos de lo que nos traemos entre manos y no nos atrevemos a abordar. Que ir al pasado es obviar el presente. Y planificar el futuro también.
Todo lo vivido nos configura como lo que ahora somos. Todo, absolutamente todo, lo bueno y lo malo, hace posible que estemos donde estamos, en nuestro presente. De nosotros depende vivirlo con intensidad, sabiendo acumular enseñanzas y experiencias, o pasar por él de puntillas, asumiendo que con el paso del tiempo podemos arrepentirnos de lo no vivido.
La escribana del Reino
M.E.Valbuena
Revista avivir (Nº 245)
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