La ciencia moderna aún no ha producido un medicamento tranquilizador tan eficaz como unas palabras bondadosas"Sigmund Freud, creador del psicoanálisis


Recopilación de entradas del blog del Teléfono de la Esperanza de Castilla y León
1. CRISPÍN D´OLOT: "POR LOS LIBROS PUDE OBSERVAR DE LEJOS LA VIDA" (I)
1º.- Decía Antonio Machado que su infancia eran recuerdos de un patio de Sevilla. ¿Cuáles son los recuerdos de la infancia de Crispín d’Olot?
En la infancia todo parecía grandísimo. Si subías a un coche, ibas repantingado sobre el asiento, no llegabas a los pedales y tenias que estirar el cuello para poder ver por el cristal. Si nevaba, te hundías hasta las rodillas. Si llovía, corrías el peligro de caer a un charco de un mal salto y ahogarte. Las piruletas casi no te cabían en la boca y la ciudad era una gigantesca urbe romana.
Un día, cuando vivíamos en la casa del barrio san Eusebio de La Bañeza, mi padre aseveró haber visto un erizo en el patio la noche anterior. Yo lo interrogué implacablemente y aguardé preocupado el regreso del animalejo, que nunca más volvió.
El acontecimiento tenía para mí el sabor y la emoción de un encuentro entre civilizaciones cósmicas. Aquel hecho prefigura de alguna manera mi sensibilidad, el encuentro de lo real y lo fantástico, el deseo de que la realidad de alguna manera es influenciable por la imaginación.
2º.- Cervantes creó las figuras de Don quijote y Sancho y en su época resultó ser un incomprendido. ¿Quién te hubiera gustado que te hubiera comprendido y no lo hizo?
El ambiente social en el que discurrió mi niñez y mi juventud, no me comprendió –no paremos mientes en que la incomprensión es una de las características anímicas de la adolescencia-. Felizmente el destino o la vida o Dios, puso en mi camino los libros. Sin ellos ahora tal vez estaría en el siquiátrico. Con los libros, como a través de un telescopio, pude observar desde mi cuarto, como de lejos, la vida, otro universo al que dirigir mis anhelos, escapar de los límites de mi barrio y de mi pequeña ciudad de provincias.
3º.- Teresa de Jesús de jovencita se escapó de su casa y se refugió en el convento de la Encarnación. ¿Qué te llevó a ti a refugiarte en los libros? ¿Qué encontraste en ellos que la vida te negó?
Cuando uno es joven está llamado a hacer grandes cosas y la sociedad, la familia, etc. te imponen ciertas restricciones y coerciones. Los libros son la válvula de escape perfecta: hay alguien ahí fuera, en New York, en Calcuta, en Vegamián, que te envía un mensaje oculto en páginas. Suelen ser bichos raros como tú. Son escritores. Al leerlos te vuelves como ellos, hay quien afirma que al leerlos eres ellos a tiempo real. La mísera condición de tu vida hecha de restricciones queda aplazada.
Yo descubrí la literatura con la ciencia ficción, género que viene a ser la novela de caballería moderna. La ciencia ficción era una forma de viajar a países imaginarios, de conocer culturas diferentes, de aprender ciencia, sociología y filosofía. En ellos encontré evasión y solaz. Estaba y estoy terriblemente enganchado a autores como Philip K. Dick, Ursula Le Guine o Ray Bradbury.
4º.- A Julio Llamazares le inundaron su pueblo de Vegamián y decidió emigrar. ¿Qué te hizo a ti salir de tu tierra? ¿Por qué elegiste Barcelona?
La grandeza de un caballero andante se mide por la grandeza de sus hechos. La de un juglar, también. Cuanto mayor es el reto mayor es la valía. La tremenda insatisfacción de mi vida –que sobrellevaba con el mejor aplomo- me hizo salir de mi tierra. Yo quería poder decirle al mundo lo que dijo Roy Batty en Blade Runner: Yo he visto cosas que vosotros no creeríais: atacar naves en llamas más allá de Orión, he visto rayos C brillar en la oscuridad cerca de la puerta de Tanhauser... todos esos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia. ¡Es tiempo de morir! Roy Batty vivirá muchos años en el magín de los hombres gracias a sus inspiradas palabras. En España busqué lo más alejado de mi hábitat no sólo geográficamente sino en estilo de vida. Quemé mis naves y me fui a Barcelona. No quería morir sin recuerdos que perder como lágrimas en la lluvia.
5º.- Víctor Hugo alcanzó la fama con “Los miserables”. ¿Qué te llevó a ti al mundo de la marginación? ¿Qué valores encontraste ahí?
Víctor Hugo es uno de los escritores románticos más influyentes habidos y por haber. Su huella en Rubén Darío es honda y clara. ¿El mundo de la marginación? Vamos a ver, es cierto que mis comienzos juglarescos se sitúan ahí, en esa tierra de nadie donde la sociedad no impone sus reglas de juego. Y bien mirado, solamente del mundo marginal puede surgir la novedad. Si una de las premisas del arte en la actualidad es mostrar realidades alternativas a la realidad estándar, a la impuesta por la tecnocracia reinante, los espacios marginales son el perfecto caldo de cultivo para su desarrollo. Mi aislamiento espiritual ya me había convertido en un robinsón social. Sicológicamente estaba preparado para la marginalidad. Para poder ensayar mi utopía personal necesitaba la libertad de los parias. ¿Qué valores me aportó todo esto? Me aportó la liberación, la lucha por la vida, el ser y existir plenamente cada segundo. Prevaleció mi dignidad sobre las circunstancias, vencí la esquizofrenia y mi yo interior, personal e íntimo, se fundió con mi yo público.
6º.- El Principito de Saint de Exupery es una referencia para millones de seres humanos. ¿Quiénes fueron tus referencias en esos mundos de soledad y abandono?
Llama la atención que quisiera parecerme a un símbolo –o que el símbolo se quisiera parecer a mí-. El trovador es una estampa medieval no una persona de carne y hueso. Yo necesitaba realizarme a mí mismo a través de un legado y tenía que ser un legado arcano y remoto. Mi necesidad de autoafirmarme en esas horas de insuficiencia y marginalidad era enorme. De ahí la asunción de un juglar medieval en el siglo del Bill Gates. Ese icono del músico peregrino, poeta paupérrimo, actor sin techo, me daba fuerza para sufrir los rigores del destino con alegría y determinación. Artistas que en medio de la inopia han hecho reír y han ilusionado porque aunque sus alforjas estaban vacías su corazón rebosaba del oro de las palabras. Ese fue mi faro.
7º.- Paulo Coello logró su propio sueño al escribir “El alquimista”. ¿Cómo surge en ti el sueño de Crispín d´Ólot?
No es fácil de explicar. Por un lado había en mí una gran sed de aventuras y por otro unos temores y unas preocupaciones que me ataban a una vida impersonal y común. No soy una persona cobarde. Lo desconocido no me amilana. Sin embargo emocionalmente no había madurado en plenitud. Mi cabeza estaba llena de ensueños y cavilaciones, de fracasos. Encerrado en mí mismo, no entraba la vida en las estancias del ser. Había que vivir. Crecía como un árbol salvaje, lleno de guíos, enmarañado y sin poda. Un buen día, una situación desesperada me llevó al borde de esa locura de don Quijote y de Philip K. Dick, esa locura bendita que es capaz de trasformar la realidad con tus sueños, que es capaz de abolir la caverna. Esa es la fuerza de la locura de la que hablan Cervantes, Dick, Erasmo, Artaud, Foucault. De mi desesperación, de mi sufrimiento, de mi vida insignificante, en la que sólo la fantasía era real, surgió por mor de la locura un cambio radical, un giro copernicano, en mi vida. De pronto yo era el juglar Crispín d’Olot, el trovador vagabundos, y el mundo me aceptaba ontológicamente.
8º.- Calderón de la Barca nos ha hecho creer que “la vida es sueño y los sueños son”. ¿Qué sentiste el primer día que te convertiste en Crispín?
Mucha felicidad. No tenía nada, había renunciado a todo, al amor, al trabajo, a la carrera –iba a ser filósofo-, la familia, la tierra. Me hallaba desnudo como los hijos de la mar. Me había reducido a mí mismo, me había quedado con lo esencial, con mi bien más preciado, mi imaginación, mi fantasía y mi pobreza. Poca cosa parecen la imaginación y la fantasía al mundo. ¡Qué equivocada está la sociedad! A mí me sirvieron para renacer, para arrancarme las cadenas que, como a Prometeo, me encadenaban al Caúcaso de mi depresión, para arrojar de mí la roca de Sísifo de mi inacción, para ser lo que ahora soy, un juglar, un trovador, un cómico, un cuentacuentos, un músico de la legua, para gozar de lo que ahora gozo, un lugar bajo el sol.
9º.- Juan de la Cruz en uno de sus poemas nos dice que “para llegar al todo hay que ir desde la nada, desde el vacío”. ¿De que te tuviste que vaciar para dar a luz a Crispín?
De tantas cosas… pero de una sobre todo, el miedo. El miedo a no saber si comería ese día, el miedo a no saber dónde dormiría, el miedo al mañana, el miedo al ayer, el miedo al sufrimiento, el miedo a la vida.
10º.- Richard Bach nos dice que Juan Salvador Gaviota voló el día en que creyó que podía volar. ¿En qué cree Crispín?.
No me satisface una explicación materialista de la vida y del universo. Sería temerario negar la realidad, negar eso que está ahí cada vez que abres la puerta y sales a la calle, sin embargo no tenemos fundamento para creer que las cosas son como son, como las percibimos. ¿Qué es el progreso? ¿Qué es la evolución? ¿Qué es la tecnología? ¿Nos hace más avanzados? ¿Nos acerca a la perfección como especie? ¿Y sí por el contrario nos alejara de ella? ¿Y si, como dice Calderón, la vida es un sueño? ¿Y si la historia no fuese lineal? A veces me gusta pensar que el único momento verdadero que se ha dado en el universo es la muerte de Cristo, que la historia, el devenir, no es lineal, es una onda que se aleja de su centro y se va desvaneciendo. Tal vez mañana nos despertemos y nos asombre descubrir que las cosas se diluyen y se vuelven transparentes, que estamos en los últimos andenes del tren de la historia.
11º.- Al Maestro Facundo Cabral lo mataron en Guatemala después de un concierto y de haber cantado que “no soy de aquí, ni soy de allá, no tengo edad..”. ¿De dónde es Crispín? ¿Hacia dónde camina?
En versos de José Martí, y también de Píndaro: Yo de todas partes vengo / y hacia todas partes voy. / Entre los montes soy monte / y en los llanos, llano soy.
No lo sé. Ahora miro la ventana y veo esas nubes recortadas contra el gris azulado del cielo, formando barcos, toros, ballets aéreos, y pienso ¿a dónde van esas nubes? Igual me sucede a mí, ¿a dónde voy yo? ¿De dónde vengo? Esta forma y esta existencia, ¿a qué se deben? ¿Son producto del viento? ¡Quién lo sabe!
12º.- A Pedro Salinas le gustaba decir que su corazón estaba lleno de pronombres. ¿Qué nombres habitan el corazón de Crispín?
Utopía: Anarres, el planeta anarquista-taoista de Ursula K Le Guine. Los campos de trigo sin término en cuyos caminos se habla de metafísica, de Philip K. Dick. Las bucólicas casas estado de los desengañados hombres borgianos. La edad de oro que don Quijote mostró a los cabreros.
Camino: el de Machado, que se hace al andar; el de León Felipe, siempre nuevo; el de los tres hermanos, largo y fatigoso; el de Ray Bradbury, de la conquista de Marte; el de Colón, sobre espumas de plata; el de Teresa de Jesús, de predicar y dar trigo.
Poeta: Shakespeare, estrofas de violencia y ternura. Quevedo: maestro de la muerte y la fantasmagoría. Octavio Paz, reinvención del barroco. Pessoa, heterónimos amagados. William Blake, látigo contra mohatreros.
13º.- Quevedo popularizó la sorna, la ironía, la picardía intelectual, el atrevimiento y la crítica osada, la sagacidad mental, “era un hombre a una nariz pegado…”. ¿Qué te dice el nombre de Quevedo? ¿A qué está apegado Crispín?
Quevedo es un nombre lleno de resonancias, magnético, sólido, ético. Quevedo es una de las cimas de la literatura universal. Quevedo, -observó Borges- pese a ser el gran fracasado de las letras universales (en Europa es prácticamente desconocido), es el escritor de los escritores y que todo aquel que guste de Quevedo es un novelista, un hombre de letras en potencia. ¿Mis apegos? Ahora mismo yo estoy apegado a muchísimas cosas, a mi familia, a mi mester de cortesía, a mi dama… Todo a lo que renuncié, todo lo que arrojé al agua, me ha sido devuelto.
3.CRISPÍN D´OLOT: "VIVA LO ÚNICO" (y III)
14º.- Quevedo estuvo peleado contra el orden establecido, contra el oscurantismo de la creación representado por Góngora. ¿Con quién está peleado Crispín?
Lucho contra esa zona de oscuridad que todos tenemos dentro, donde habitan nuestros demonios. Con ellos peleo a diario. Vencerse a uno mismo es como vencer mil reinos. Después, ya que no podemos enfrentarnos a los ogros de la sociedad, cambio climático, empresarios sin escrúpulos, falsa propagación de los derechos humanos y demás tumores hipocritones. Solo así podemos decir ¡basta! sin doblegar la conciencia.
15º.- Hay quién cree estúpidamente que los juglares no tienen vida propia y que almuerzan cada día digiriendo vidas ajenas? Francisco de Asís fue un juglar y su mundo interior no pudo ser más rico. ¿Qué hay en el corazón de Crispín?. ¿Qué lo sosiega?. ¿Qué lo incomoda?
Crear me sosiega. Tener tiempo para imaginar en plenitud nuevos mundos a la medida del juglar. Experimentar con poemas, con autores, con mi propia pluma. Liberarte de la cruel tiranía de los teléfonos, los programas y las ceremonias. Sentarme, leer, soñar, engendrar y alumbrar.
Creo que me incomoda la inercia que dirige la sociedad española. La falta de fe en el humanismo, en los sueños del individuo, en la iniciativa propia. En España si alguien fracasa y es mediocre, considera un triunfo el fracaso y la mediocridad de los demás. Esa es la realidad que maniata el espíritu nacional.
16º.- Para José Luis San Pedro escribir es una necesidad. ¿lo es para ti actuar para el público?. ¿Qué pasa por tu alma cuando arrancas una sonrisa o provocas un aplauso?
Supongo que sí, o no estaría aquí después de tantas tribulaciones. Para mí actuar es sinónimo de amistad. El aplauso es amistad. La sonrisa es amistad. Siempre lo he vivido así, mal que me pese a las veces. El arte es para mí un puente. He tendido ese puente por necesidad, por querencia de amigos, nunca por vanidad ni por riquezas. El escritor y el poeta buscan a su anónimo cómplice publicando, yo lo encuentro actuando.
17º.- Los sabios dicen que hemos venido a aprender. El Dalai Lama lo dice, antes Confucio, Buda, Jesús de Nazaret… ¿Qué le falta por aprender a Crispín?
Me falta, gobernar bien mi vida. Uno ha de pasar por ella haciendo el menor daño posible. Cada uno de nuestros actos engendra infinitas consecuencias (alguien escribió el romancero para que existiera Crispín). Las consecuencias suelen ser incómodas. El que sacude la realidad, cosecha tempestades. No obstante somos nuestros errores.
18º.- Mario Benedetti en uno de sus conocidos poemas nos señala el tipo de gente que él le gusta. ¿Qué gente le gusta a vos?
La gente sencilla, la gente generosa, humilde, que trabaja con tesón, que va a lo suyo, que no es entrometida, que cultiva la virtud a escondidas. Las virtudes que ejercitamos sin ser conscientes o darnos pompa son las que provocan más admiración en el prójimo.
19º.- Uno de los libros de autoayuda más leídos en los últimos años es el “Caballero de la armadura oxidada”, del escritor Robert Fisher se le oxidó la armadura base de golpes, de heridas, de lágrimas…. ¿Qué humedece los ojos a Crispín?.
La tragedia. El español es un pueblo duro y proclive a la crueldad. No llora sino ante el arte o la religión o la ideología. Es la catarsis aristotélica. El arte de la tragedia es la válvula de escape de un mundo deshumanizado, de un mundo contrarreloj. Te hiela el corazón y te seca los ojos. Sólo ante el espejo del arte ese hielo se funde. La tragedia me hace llorar.
20º.- Los libertarios franceses – influenciados por los escritores Diderot, Rousseau, Montesquieu o Voltaire- hace muchos años reventaron el diccionario y subrayaron tres palabras: “libertad, igualdad, fraternidad”. ¿Por qué quemaste todas las palabras un día de silencio en la hoguera de San Juan y te quedaste con aceituna y con luna?
Afortunadamente las palabras no arden -o desafortunadamente porque con ciertas facundias tendríamos la fuente de energía definitiva-. El público del artista es morboso, algo que no pasa en otros oficios. Le gusta ver a sus ídolos en situaciones límite. Elegir una palabra y quemar las demás es una situación de ese tipo. Elegí “aceituna” porque su cuerpecito simboliza la paz, la casa, el hogar, el trabajo, el campo… todo eso que sosiega, que es una necesidad biológica, ¿verdad? Me gusta mucho “luna”… pero la luna tiene algo de melancólico y como yo soy dado a esos raptos me quedo con “aceituna”. No obstante te voy a definir la luna: Luna, plata triste de nuestros fracasos, madre ausente a los pies del madero, moneda de los sueños rotos, ojo de buey de los inadaptados, rueda del carro de los locos, espejo, tinaja, eje mágico y mistérico.
21º.- Con sus versos cargados de inocencia, Bécquer nos hizo creer que cada uno de nosotros éramos poesía .¿Cual es la nostalgia de Crispín?.
Es isla espiritual que llamamos infancia.
22º.- “Yo me iré y se quedaran los pájaros cantando…” y todo seguirá su curso, poemaba Juan Ramón Jiménez. ¿Cuál será el epitafio de Crispín?.
¡Viva lo único!
Ante tanta sabiduría solo nos queda decirte: amigo Crispín d´Olot: Gracias.
Revista avivir (Nº 245)
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