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Cuando existe la esperanza, todos los problemas son relativos

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Comunicación / Noticias

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Hilda Caldera, voluntaria de Tegucigalpa

Texto publicado en Tiempo.hn

 

Su mayor satisfacción es ayudar emocionalmente a aquellas personas que sufren por violencia doméstica, desempleo, soledad y engaños de su pareja, pero que tienen la valentía de llamar al “Teléfono de la Esperanza” y pedir una mano voluntaria que ella les brinda con mucha alegría y pasión.

 

La vocación de servicio hacia los más necesitados que trae desde la infancia, hizo que en 2008 la socióloga Hilda Caldera, una mujer adulta, blanca y carismática, tomara la decisión de dedicarse al voluntariado, una actividad que en el país lamentablemente no tiene el reconocimiento que amerita.

 

Al preguntársele sobre una llamada que recuerde muy bien, suspiró y expresó que “hay muchas, todas son fuertes, todas condensan un dolor, realmente las que son más reiterativas son las de mujeres que sufren por traición, porque hay violencia doméstica en la casa y no saben valerse por si mismas y están esperando que la felicidad venga de otra persona”.

 

Sin embargo, Hilda, quien desciende de una familia económicamente estable, en ese contexto, es una de las pocas excepciones del voluntariado en Honduras, ya que un 54.1 por ciento del mismo son de clase media, un 27.3 por ciento son de media-baja, 9.3 de media alta, un 7.5 pertenecen a un estrato social bajo y solo un 0.5 por ciento son de clase alta, esto según datos que reflejó un estudio que se realizó sobre una muestra de 395 personas.

 

CLASE MEDIA Y BAJA
 

Lo anterior demuestra que el voluntariado en el país es desempeñado principalmente por quienes están dentro de una clase social media hacia abajo, lo que contrasta con lo que sucede en las naciones desarrolladas, donde esta actividad es ejercida mayoritariamente por personas de un nivel económico medio-alto.

 

“Somos seis hermanos y solo yo salí así” –manifestó la socióloga entre risas –, y agregó: “vengo de una familia rica, no soy una mujer tan humilde, no, no, para nada, yo nunca miré la pobreza, nunca la veía por ninguna parte; pero a mi me gusta ayudar siempre, entonces eso me da mucho placer porque yo soy amante de mi profesión”.

 

MILLONES


El aporte económico anual de los encuestados es superior a seis millones de lempiras, y la mayoría se concentra en la cultura, arte, recreación y el deporte; en organizaciones gubernamentales y no gubernamentales.

 

“El Teléfono de la Esperanza” es una organización sin fines de lucro que está integrada por personas que desean colaborar con aquellos seres humanos que están pasando por una crisis emocional, y justamente esa fue una de las causas que motivaron a esta mujer para que ingresara a dicha fundación.

 

Pero, además del deseo por ayudar a sus semejantes, lo que la convenció de entrar a la organización fue el constante llamado de su amiga Nidia de Flores, quien es una de las referentes y fundadoras de la organización, que inició en San Pedro Sula en 2004 y que se extendió a Tegucigalpa en 2008.

 

INFLUENCIA DE VOLUNTARIOS


En ese sentido, vale destacar que, según la muestra estudiada, el 46 por ciento de los voluntarios llegan a la organización por incentivo de un miembro de la misma, mientras que un 22 y 18.2 por ciento entran por influencia de amigos y de familiares respectivamente.

 

Pero algunos voluntarios son estimulados por sus propias vivencias y Nidia es una muestra clara de ello, y ante eso exclamó: “yo soy testimonio del Teléfono de la Esperanza porque fui criada y educada en colegios católicos, en un ambiente en donde la mujer debía estar siempre en la casa, tenía que aceptar todo, y hoy me he dado cuenta que no es así”.

 

VOLUNTARIOS CON DISCAPACIDAD FÍSICA


En la muestra se encontró que un 3.8 por ciento de los entrevistados padecen alguna discapacidad física, de los cuales el 4 por ciento son hombres y un 3.5 por ciento son féminas que no importando su dificultad pertenecen a un grupo de voluntariado.

 

Un ejemplo evidente de ello es Carlos Alberto Matamoros, de 35 años de edad, quien es entrenador del grupo voluntario de “Olimpiadas Especiales” desde hace 11 años, expresó que “mi ha cambiado bastante, porque el que entra aquí muy difícilmente se saldrá”.

 

La oficial del Programa de Voluntarios de las Naciones Unidas, Karen Ordóñez, mencionó que “junto al Instituto Nacional de la Juventud (INJ) y la Red Honduras Voluntaria estamos promocionando la participación ciudadana a través del voluntariado, ya que nuestro mandato es desarrollarlo”.

 

“Nosotros buscamos que el voluntariado pase de ser una cosa bonita, que cada quien hace por satisfacción personal, a que tenga un impacto en el desarrollo del país”, dijo.

 

ERLIN VARELA

 

  • NUMERO

Todas las personas que tengan un problema emocional pueden comunicarse al programa el “Teléfono de la Esperanza” a los números telefónicos 2232-1314 y 2232-2707 en Tegucigalpa, al igual que al 2558-0808 y 2557-8011 en San Pedro Sula.

 

  • ADEMAS

El estudio sobre voluntariado demostró que la mayoría de los que ejercen esta actividad solidaria son predominantemente jóvenes, puesto que el 20.7 por ciento de ellos tienen una edad que oscila entre los 12 y 30 años, siguiéndole un 7.3 por ciento que tiene entre 46 y 64 años de edad.

 

Se maneja que en Honduras actualmente hay alrededor de 30 organizaciones que realizan acciones de voluntariado en diversos sectores de la sociedad, tales como cultura, arte, recreación y deportes, salud, y educación, entre otros. 

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