La ciencia moderna aún no ha producido un medicamento tranquilizador tan eficaz como unas palabras bondadosas"Sigmund Freud, creador del psicoanálisis


Comencé mi colaboración en el blog con el inicio del curso escolar. Lo que hace nueve meses era novedad y proyecto, se ha convertido ahora en tiempo pasado y archivado. Las programaciones en memorias y las expectativas en consecuencias. ¡Tan rápido!
En la comunidad educativa se cuentan los días con ansiedad. Los estudiantes, en espera de acabar y conseguir pasar de curso -aunque en el siguiente se repita la misma historia- hasta lograr el deseado título. ¿Y luego? Los docentes, deseando terminar, hartos de tirar de alumnos desmotivados.
Mientras tanto, al margen de contabilizar resultados, me pregunto si el tiempo compartido con los alumnos les habrá servido para algo más que para obtener una calificación escolar. Me cuestiono si además de conocimientos he sabido transmitir ilusión, fuerza, ganas de cambiar las cosas que no funcionan, confianza en sí mimos, creatividad... esas cosas que no se tienen en cuenta en las programaciones pero que son importantes para vivir bien.
Me preocupan los chicos. Estudian –unos más que otros- sin saber muy bien para qué y por qué. Viven repitiendo pautas que los adultos modelamos y pocos se plantean que son parte de una sociedad dispuesta a cambiar si ellos quieren. Simplemente creen que no pueden cambiarla, aunque a veces la critiquen.
El final de curso siempre me deja un sabor agridulce. El dulce, de haber cumplido con la programación y logrado los objetivos. El agrio, de no haber hecho más que eso.
La escribana del Reino
M.E.Valbuena
Revista avivir (Nº 245)
Buscar noticias
Últimas noticias
Noticias sobre el Teléfono
Inscríbete y haz fotos.
Una jornada de sensibilización .

