La ciencia moderna aún no ha producido un medicamento tranquilizador tan eficaz como unas palabras bondadosas"Sigmund Freud, creador del psicoanálisis


A pie de obra abordamos a Alejandro, uno de los participantes en el Taller de "Encauzando las emociones". Mientras llegaba el ascensor a nuestro reportero le dió tiempo a formular estas preguntas:
¿Qué has descubierto en este grupo de desarrollo personal?
Resulta muy sencillo pasar de puntillas por cada una de las sesiones, no ahondar en la profundidad de cada una de las emociones propuestas. Es fácil excusarse diciendo que no hubo tiempo, que había otras cosas que hacer, para no mirar a la cara a los leones internos que guían o dirigen tantos momentos de nuestras vidas. Leones que arañan, muerden, rugen, corren rápido tras sus presas, tienen dientes afilados... y que, a su vez, también son valientes, firmes, activos, tiernos, juguetones e incluso calmados... Igual que nuestras emociones. Tan ambivalentes como útiles. Cada una en su circunstancia y momento. Valiosas y valerosas. Las cuales, sin duda, aguardan un gran potencial y vitalidad para quien desee adentrarse en esta selva, aunque de lejos se oigan rugidos y se cuenten historias sobre que quien entra sale magullado. Porque si no, paradógicamente, estará más muerto que vivo.
¿Lo que más te ha gustado de este grupo de desarrollo personal?
La profundidad, conexión y confianza que hemos alcanzado entre los participantes de las sesiones.
¿Qué te ha disgustado?
Evidentemente, no disponer de más tiempo por sesión para trabajar cada uno de los temas.
Una palabra sobre el Teléfono de la esperanza:
Otro día quedamos, hoy ya llegó el ascensor y a mi me está esperando....
Revista avivir (Nº 245)
Buscar noticias
Últimas noticias
Noticias sobre el Teléfono
Inscríbete y haz fotos.
Una jornada de sensibilización .

