La ciencia moderna aún no ha producido un medicamento tranquilizador tan eficaz como unas palabras bondadosas"Sigmund Freud, creador del psicoanálisis


1º.- Un par de datos autobiográficos y un recuerdo de la infancia.
Aunque soy manchego, nací en Ciudad Real, hace ya 35 años me vine a Salamanca y me quedé por estas tierras. Aquí realicé todos mis estudios y me integré como cura en esta diócesis.
Mi infancia fue muy feliz, en el marco de una familia pobre pero unida y que supo transmitirme unos valores humanos que agradezco mucho. Tres mujeres influyeron en mi infancia: mi abuela, mi madre y mi hermana mayor. Les estoy muy agradecido.
2º.- ¿Quién es Moncho?.
Soy una persona feliz, optimista, positiva, con gran sentido del humor, solidario pero independiente, generoso y exigente con mis amistades. Poseo una cultura liberal y universal. Tengo muchos valores y cualidades personales que disfruto y sé aprovechar. Me ayuda mucho a vivir una serie de rasgos femeninos que poseo que conviven con mi masculinidad. Aunque sé estar y amar a la gente, prefiero la soledad, el silencio y el estar conmigo mismo.
3º.- ¿A qué te dedicas habitualmente?
Soy pluriempleado: además de “llevar” una pequeña parroquia rural, colaboro con organizaciones de marginados, transeúntes y jóvenes en exclusión, animo una asociación cultural plural, organizo actividades artísticas, acompaño a personas desestructuradas, imparto talleres a emigrantes y a jóvenes salidos de la cárcel...
A esto añado mi trabajo en el Teléfono: escucha, grupos de desarrollo, citas profesionales, actividades varias.
Pero intento hacerlo todo desde un segundo plano, siempre como colaborador, no me gusta ser protagonista, me encanta ir de segundón y que otros se lleven los primeros planos.
Y todo ello sin estrés, reservando tiempo libre para mis aficiones: senderismo, hidroterapias varias, fotografía, arte...
4º.- ¿Cómo conociste el teléfono de la esperanza (T.E).?
Hace muchos años me llegaron noticias a través de la prensa. Luego fui interesándome por su existencia a través de algún compañero que ya lo conocía. Hasta que hace 9 años me decidí a promoverlo en Salamanca, dando los primeros pasos para su inauguración.
5º.- ¿Qué has aprendido en el T. E.?
He aprendido mucho. Quizás ya estaba dentro de mi carrera vital y de mí mismo, pero me ha ayudado a sacarlo afuera, a compartirlo, a ser más persona. Más que ideas y “filosofía”, que ya poseía, el Teléfono me ha aportado una plataforma de amistad, comunicación y trabajo...que en otros campos de mi vida no había encontrado. Me ha ayudado a ser más yo mismo. Siento que ahora pertenezco a otra familia que me quiere y me acoge.
Revista avivir (Nº 245)
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