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Cuando existe la esperanza, todos los problemas son relativos

La ciencia moderna aún no ha producido un medicamento tranquilizador tan eficaz como unas palabras bondadosas"

Sigmund Freud, creador del psicoanálisis

Comunicación / Noticias

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Entrevista a José Ramón Campos Medina (Moncho), del Teléfono de la Esperanza de Salamanca, I Parte

Foto de Entrevista a José Ramón Campos Medina (Moncho), del Teléfono de la Esperanza de Salamanca, I Parte

 Hemos cogido los bártulos y nos hemos ido a la ciudad charra -a Salamanca- porque nuestras fuentes nos han dicho que allí íbamos a encontar una persona -un voluntario del TE- con muchas cualidades.   Destacamos una que echamos en falta muchas veces, pero que es esencial para vivir feliz: es el sentido del humor. Lo pasamos bien con Moncho -José Ramón Campos Medina- y sus palabras nos alegraron la tarde. Durante tres días va a ser el protagonista  del blog. Esto es lo que nos dijo.  

 


1º.- Un par de datos autobiográficos y un recuerdo de la infancia.

 Aunque soy manchego, nací en Ciudad Real, hace ya 35 años me vine a Salamanca y me quedé por estas tierras. Aquí realicé todos mis estudios y me integré como cura en esta diócesis.

 

Mi infancia fue muy feliz, en el marco de una familia pobre pero unida y que supo transmitirme unos valores humanos que agradezco mucho. Tres mujeres influyeron en mi infancia: mi abuela, mi madre y mi hermana mayor. Les estoy muy agradecido.

 

2º.- ¿Quién es Moncho?.

 

Soy una persona feliz, optimista, positiva, con gran sentido del humor, solidario pero independiente, generoso y exigente con mis amistades. Poseo una cultura liberal y universal. Tengo muchos valores y cualidades personales que disfruto y sé aprovechar. Me ayuda mucho a vivir una serie de rasgos femeninos que poseo que conviven con mi masculinidad. Aunque sé estar y amar a la gente, prefiero la soledad, el silencio y el estar conmigo mismo.

 

3º.- ¿A qué te dedicas habitualmente?

 

Soy pluriempleado: además de “llevar” una pequeña parroquia rural, colaboro con organizaciones de marginados, transeúntes y jóvenes en exclusión, animo una asociación cultural plural, organizo actividades artísticas, acompaño a personas desestructuradas, imparto talleres a emigrantes y a jóvenes salidos de la cárcel...

 

A esto añado mi trabajo en el Teléfono: escucha, grupos de desarrollo, citas profesionales, actividades varias.

 

Pero intento hacerlo todo desde un segundo plano, siempre como colaborador, no me gusta ser protagonista, me encanta ir de segundón y que otros se lleven los primeros planos.

 

Y todo ello sin estrés, reservando tiempo libre para mis aficiones: senderismo, hidroterapias varias, fotografía, arte...

 

4º.- ¿Cómo conociste el teléfono de la esperanza (T.E).?

 

Hace muchos años me llegaron noticias a través de la prensa. Luego fui interesándome por su existencia a través de algún compañero que ya lo conocía. Hasta que hace 9 años me decidí a promoverlo en Salamanca, dando los primeros pasos para su inauguración.

 

5º.- ¿Qué has aprendido en el T. E.?

 

He aprendido mucho. Quizás ya estaba dentro de mi carrera vital y de mí mismo, pero me ha ayudado a sacarlo afuera, a compartirlo, a ser más persona. Más que ideas y “filosofía”, que ya poseía, el Teléfono me ha aportado una plataforma de amistad, comunicación y trabajo...que en otros campos de mi vida no había encontrado. Me ha ayudado a ser más yo mismo. Siento que ahora pertenezco a otra familia que me quiere y me acoge.

 

 

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