La ciencia moderna aún no ha producido un medicamento tranquilizador tan eficaz como unas palabras bondadosas"Sigmund Freud, creador del psicoanálisis


Mª Ángeles Noblejas, pedagoga y psicoterapeuta, imparte el curso de especialización universitaria de Logoterapia e Intervención psicosocial que organiza el Teléfono de la Esperanza en Pamplona.
María Ángeles Noblejas de la Flor, miembro fundador y vicepresidenta de la Asociación Española de Logoterapia (AESLO), doctora en Pedagogía, trabaja como orientadora psicopedagoga de la Comunidad de Madrid con un equipo especifico en autismo. Nacida en Ciudad Real, su tiempo libre lo dedica a tareas de contribución social a través de la logoterapia.
Por su condición de autoridad en psicoterapia de orientación rogeriana imparte con la Universidad de Comillas un curso de especialización universitaria de Logoterapia e intervención psicosocial que organiza el Teléfono de la Esperanza en Pamplona. Le gustaría que al final de curso se deposite un mensaje: "Que la vida siempre tiene sentido en cualquier situación aunque la persona lo esté pasando muy mal. Y que nuestra línea es estar ahí para ayudar y acompañar en ese proceso de búsqueda".
¿La logoterapia de qué nos puede curar?
Del mal de la época: del sinsentido de la vida. Es, consciente o inconscientemente, la pregunta sobre el sentido de la vida la que nos acompaña a todos los humanos. Para qué me levanto y para qué hago las cosas...
¿Y ha encontrado ese sentido de la vida?
Realmente sí. Me uniría a Víctor Frankl cuando dice que el sentido de su vida ha sido ayudar a otros a encontrar ese sentido. Acompañar a personas que no lo están pasando bien llena la vida.
Amor, soledad y celebración se reúnen en Navidad. ¿Cómo hay que transitar, a su juicio, por estas fiestas?
Dentro de cada situación vital, respondamos a lo que nos pide la vida en congruencia con nuestra conciencia. La logoterapia nos sitúa en el núcleo intrínsecamente humano, en diálogo con todas las opciones en relación con la transcendencia. No se define por una postura concreta; es cada persona la que ha de optar.
Insiste usted en escuchar desde el corazón. ¿Cómo se escucha?
Dejando espacio para ser interrogado por la vida. No poniéndome yo en el centro sino descentrándose para dirigirse a quien no soy yo y, sobre todo, escuchar la voz de los desfavorecidos, de los que sufren. Eso cultiva el corazón. Esa es también la vocación del Teléfono de la Esperanza. Es donde se está en una posición favorable para escuchar desde el corazón.
Pierdo el empleo, me cruje la hipoteca... ¿Qué herramientas de ayuda debo aplicar?
La logoterapia no es uno y otro que hablan en un gabinete aislados del mundo, sino que se introduce en la realidad del ser humano. Se acompaña en la búsqueda personal de elementos para aliviar la situación, por ejemplo, en la búsqueda de trabajo, y también en la aceptación de lo que está fuera de tus manos. Y a la vez que se busca trabajo se pueden buscar formas para dar de ti a los demás.
Da un curso en el Teléfono de la Esperanza. ¿El pesimismo es la puerta de entrada de la enfermedad?
Habría que entender la salud como el desarrollo del ser en su esencia y sentido. El pesimismo podríamos decir que es una actitud que nos enfoca en lo que falta, no en nuestras posibilidades. Por eso puede limitar e interferir en los procesos de promoción de la salud. Es necesario un cambio de actitud que, sin ignorar los condicionamientos y aspectos que rompen la salud, nos enfoque hacia las posibilidades sanas, hacia la capacidad de escribir nuestra propia historia vital.
¿Cómo olvido mis padecimientos?
Más que olvidar, es trascenderlos. El que tiene un porqué, o un sentido, encuentra el cómo hacer del sufrimiento oportunidad para una vida vivida en dignidad.
¿No seríamos felices sin pasar por la tragedia?
Hay diferentes vías para experimentar la felicidad; todas ellas pasan por realzar el sentido que encierra la situación. La primera es el dar de uno mismo, el trabajar, remunerado o no. La segunda, vivenciar, amar, gozar de lo que la vida nos da: arte, encuentro, amor... La tercera es afrontar con dignidad el sufrimiento inevitable, llegando incluso a poder experimentar la plenitud si se encuentra el sentido.
¿Somos muy laberínticos?
En general todos estamos unidos en la humanidad. Nada de lo humano nos es ajeno. Yo diría que somos paradójicos: libertad-necesidad, intemporalidad-caducidad, intimidad-manifestación, centrados-trascendentes. Nos atrae la eternidad, la intemporalidad y tenemos la certidumbre de la fugacidad, sabemos que nos vamos a morir... Todo está mezclado. Ese tipo de paradojas es lo que nos constituye.
¿Y a los navarros qué nos constituye?
La cultura es algo que nos constituye, no nos determina. Somos iguales en dignidad, pero también únicos e irrepetibles.
Insiste en dar sentido a la existencia. ¿Cómo conseguirlo?
Una vía es el dar de uno mismo, que puede ser también el trajo remunerado. Es como tu contribución a los demás. Otra el amar y el gozar de lo que la vida nos da, desde una puesta de sol a un pequeño detalle. Y la tercera vía, en el sufrimiento. Hasta cuando se nos cierran otras posibilidades, si el ser humano acoge la situación con dignidad y la afronta, se encuentra ese sentido.
Entrevista de Gabriel Asenjo, publicada en el Diario de Navarra el 29 de diciembre de 2010.
Revista avivir (Nº 245)
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