Han pasado tres semanas desde que Luis Guitarra y sus músicos nos regalaron el concierto de celebración del tercer aniversario del Teléfono de la Esperanza en León.
Y digo regalo, porque eso significó. No sólo para mí, sino también para un gran grupo de gente que vivió y compartió la experiencia nocturna, y para algún otro que, no pudiendo estar físicamente, sintió las vibraciones positivas que emanaron del evento.
Atrás quedaron los agobios y las preocupaciones de los preparativos, los nervios del directo, la incertidumbre de la respuesta del público, la inquietud de los detalles...
Pasados los días, lo que Luis y su gente han dejado en mi recuerdo y en mi sentimiento es:
La intensidad de su presencia
La calidad de su música en directo
La sencillez de su formas
La profundidad de las letras de sus canciones
La calidez de sus personas
La fuerza de sus voces y de sus miradas
Su credibilidad
Y es que cuando una tiene la suerte de cruzarse en su camino con gente como ésta, tan auténtica y positiva, no puede por menos de agradecer a la vida el regalo del encuentro.
La Escribana del Reino