De hecho, sólo el año pasado, más de trescientos padres de la provincia de Albacete pidieron ayuda al Programa de Atención a Familias con Hijos Adolescentes que financia la Consejería de Salud y Bienestar Social. Aquí se dan las herramientas para recuperar la comunicación sin buscar culpables, pero admitiendo que todas las partes son responsables.
Se trata de un servicio dirigido a familias con hijos de entre 12 y 18 años que sufren problemas en la relación con los adolescentes. Y es que, tal y como recordaba a este diario la delegada provincial de Salud y Bienestar Social, Angelina Martínez, es normal que en esta etapa de desequilibrios surjan problemas de convivencia.
Paciencia
Aunque el hogar familiar se convierta en un infierno de portazos y discusiones, sólo hacen falta ocho meses de sesiones y mucha paciencia y comprensión para recuperar la paz. Para ello, este servicio cuenta en Albacete con dos psicólogos que tienen como objetivos: disminuir los conflictos y discusiones; detectar y modificar conductas; mejorar la comunicación e intervenir y dar pautas para afrontar los comportamientos problemáticos. «La adolescencia es una etapa transgresora, pero una cosa son anécdotas y otra que la convivencia se haga imposible», advertía Martínez.
Este programa de atención a las familias cada año tiene más demanda, sin embargo, no hay lista de espera porque se trata de conflictos que hay que abordar cuanto antes.
Una vez que las familias dan el primer paso, es decir, que piden ayuda, se encontrarán con el psicólogo cada quince días.
La mayoría de los usuarios llegan porque otros padres les han informado de cómo resolvieron sus problemas, pero también acuden a este programa aconsejados por los institutos de sus hijos e, incluso, desde los servicios de Salud Mental.
El perfil del demandante es el de una madre de 45 años, con estudios medios, española, trabajadora por cuenta ajena, que tiene dos hijos y un núcleo familiar tradicional, con más de quince años de convivencia con su pareja. No se trata por tanto ni de familias desestructuradas ni de contextos marginales. Así, el adolescente problemático es un chico (52% mujeres y 48% hombres), estudiante de Secundaria y repetidor.
No es fácil que un padre reconozca que su hijo es conflictivo o que la comunicación se ha convertido en un imposible. Sin embargo, una vez que se ha decidido dar el paso, buscar ayuda es tan sencillo como acudir a los servicios sociales, ya sea visitando el centro social del barrio o yendo directamente a la Sección de Familia de la Delegación, en la calle Ávila número 10.
En cualquiera de los casos, la delegada provincial de Salud y Bienestar Social hacía un llamamiento a la tranquilidad de las familias. «Siempre son situaciones tratables y recuperables. El éxito está en reconocer el problema y pedir ayuda, porque se dan las herramientas necesarias».
Angelina Martínez recordó que los primeros conflictos empiezan a los doce años porque los menores dejan de salir con sus padres. Emprenden una etapa complicada y, aunque aún no tienen edad para salir de noche, empiezan a encerrarse en sí mismos. No hay oferta de ocio que les satisfaga, se aburren y pasan largos periodos vacacionales, como el verano, enganchados a la televisión, Internet y los videojuegos. Hay recursos de ocio para su edad y una amplia oferta deportiva, pero los consejos de los padres no suelen obtener una respuesta positiva.
El principio
Muy pronto, estos adolescentes conflictivos empiezan a incumplir las normas. No respetan los límites porque los ignoran o simplemente porque no los tienen. Contestan mal, no respetan los horarios, presentan una baja tolerancia a la frustración, son absentistas y no estudian.
Se necesita mucha paciencia y también poner medidas cuanto antes para recuperar todo lo que se ha perdido. «Es importante buscar la ayuda de un profesional que, además, ve el problema desde fuera», puntualizaba la delegada. Así, Martínez aconsejó además a los padres con interés sobre esta complicada etapa que acudan al curso que celebrará el Teléfono de la Esperanza de Albacete el último fin de semana de octubre.



