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Cuando existe la esperanza, todos los problemas son relativos

La ciencia moderna aún no ha producido un medicamento tranquilizador tan eficaz como unas palabras bondadosas"

Sigmund Freud, creador del psicoanálisis

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Suicidio, cuando no se encuentra otra salida

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Foto de Suicidio, cuando no se encuentra otra salida

8 de cada 100 llamadas atendidas por el Teléfono de la Esperanza son de temática suicida.

SUICIDIO, CUANDO NO SE ENCUENTRA OTRA SALIDA

La pérdida del empleo y la difícil situación económica han incrementado el volumen de llamadas en un 5%


Suena el teléfono y al otro lado de la línea el interlocutor amenaza con quitarse la vida. No es lo habitual pero si responde al ocho por ciento de las llamadas que se atienden en el Teléfono de la Esperanza. En la mayoría de los casos el ultimátum no se cumple: Llamar supone vivir, encontrar una salida.

Los psicólogos del Teléfono de la Esperanza coinciden en que renunciar a la vida al tiempo que se comunica telefónicamente implica que el interlocutor aún no se ha decidido acometer esta idea autodestructiva. La depresión, la enfermedad o la soledad están atenazando al llamante, que busca una excusa para aferrarse a la vida. En general (en el 60% de las llamadas, según el psicólogo Alejandro Rocamora), la conducta suicida se contempla como el único escape a una situación dolorosa y humillante. Quien llama viene a decir: “Esta es mi situación conflictiva; mi decisión es la muerte. ¿Cuál me ofreces tú?”. Desde esta entidad se atienden estas situaciones de crisis superándolas exitosamente en un 90 por ciento de los casos.

DETECTAR LA SITUACIÓN A TIEMPO ES POSIBLE

Se puede trazar un perfil del suicida atendiendo a la definición del término: “acto de quitarse voluntariamente la vida”. Es un impulso que suele anunciarse en los días previos con cambios de comportamiento, con frases que pueden delatar la intención e incluso, últimamente, con videos colgados en la Red o en los perfiles de las redes sociales.
Los especialistas apuntan varios factores para explicar el comportamiento suicida: una baja autoestima, la enfermedad, el desempleo, la pobreza, la pérdida de seres queridos, las rupturas sentimentales... Los antecedentes familiares de suicidio, el abuso de bebidas alcohólicas y estupefacientes, los maltratos en la infancia, el aislamiento social o determinados trastornos mentales, como la depresión y la esquizofrenia, también influyen en numerosos casos. El riesgo se incrementa cuando se dan enfermedades crónicas o degenerativas.
La OMS contempla una serie de directrices para prevenir el suicidio. Indican que tanto a nivel comunitario como nacional es posible adoptar medidas para reducir el riesgo, entre ellas las siguientes:

• reducir el acceso a los medios para suicidarse (pesticidas, medicamentos, armas de fuego, etc.);
• tratar a las personas con trastornos mentales, y en particular a quienes padecen depresión, alcoholismo o esquizofrenia;
• seguimiento de los pacientes que han cometido intentos de suicidio;
• fomentar un tratamiento responsable del tema en los medios de comunicación;
• formar a los profesionales de la atención primaria de salud.

A un nivel más personal, destacan que sólo en un escaso número de ocasiones los suicidios se producen sin aviso. Casi siempre hay muestras evidentes de las intenciones, por lo que es importante, insisten, tomarse en serio las amenazas de autolesión. Frases como “ya me queda poco tiempo”, “en breve me marcharé para siempre”…pueden despertar nuestras sospechas. También comportamientos autolesivos: el consumo de drogas, autodescalificaciones, rutinas peligrosas; humor cambiante…Quizá no signifiquen nada anormal, pero es mejor permanecer alerta y buscar ayuda profesional, especialmente si hay antecedentes familiares o trastornos mentales previos. Estos últimos están detrás del 90% de las personas que llevan a término el suicidio.

Algunas cifras:
En los 40 años de funcionamiento del Teléfono de la Esperanza se han atendido 300.000 llamadas de temática suicida, un ocho por ciento del total. La OMS calcula que cada año se cometen 900 000 suicidios. Esto significa una muerte cada 40 segundos. El suicidio se encuentra entre las tres primeras causas mundiales de muerte en personas de 15 a 44 años. Estas cifras se pueden reducir con ayuda de todos.

RADIOGRAFÍA DEL SUICIDIO EN ESPAÑA

El suicidio es un problema de salud pública a escala mundial. Provoca casi la mitad de todas las muertes violentas que se producen en el mundo y se traduce en casi un millón de víctimas al año, según datos de 2004 empleados por la OMS. Las estimaciones de esta Organización apuntan a que en 2020 las muertes por suicidio podrían ascender a millón y medio de personas. Una situación que se evitaría adoptando medidas para prevenir el suicidio a nivel mundial.

Aquí las cifras no resultan más alentadoras. El suicidio se ha convertido en el primer responsable de defunción no natural en nuestro país. Los expertos apuntan a que el motivo principal de este ascenso está en la reducción de los accidentes en carretera que hasta ahora lideraban el ranking.

En 2008 fallecieron por suicidio 3421 personas, cifra similar a la de 2007. Sin embargo, las cifras por suicidio podrían resultar mayores. Los expertos coinciden en que puede haber suicidios enmascarados que no hayan sido contabilizados como tales. Y los datos subirían aún más, entre diez y veinte puntos, si se contabilizasen las tentativas que no llegan a término.

Andalucía es la Comunidad Autónoma donde más suicidios se registraron, casi un millar, seguida de Cataluña y Valencia, rondando el medio millar de muertes en 2008 por esta causa. Por sexo, la mortalidad por suicidio fue mayoritariamente masculina (el 22,6% fueron mujeres). El riesgo más alto, entre los adolescentes y los ancianos.

 

Suicidio y lesiones autoinfligidas en España durante 2008 (Todas las edades y ambos sexos).
Total 3.421
Andalucía 813
Aragón  98
Asturias (Principado de) 113
Balears (Illes)  78
Canarias  181
Cantabria 18
Castilla y León  213
Castilla-La Mancha  153
Cataluña 424
Comunitat Valenciana  371
Extremadura 78
Galicia 295
Madrid (Comunidad de) 178
Murcia (Región de) 112
Navarra (Comunidad Foral)  52
País Vasco  171
 
Rioja (La) 28
Ceuta 2
Melilla  7
Extranjero 36
 

Datos facilitados por el I.N.E.

 

Otros datos de interés:

El Teléfono de la Esperanza es miembro de IASP (International Asociation Suicide Prevention), miembro fundador de la Plataforma del Voluntariado de España y que forma parte de pleno derecho de IFOTES (International Federation of Telephonic Emergency Services, con sede en Ginebra).

La IASP fue fundada por el Profesor Erwin Ringel y Dr. Norman Farberow en 1960. Desde entonces, profesionales y voluntarios de más de cincuenta países se han incorporado a sus filas. Es una organización no gubernamental vinculada oficialmente a la Organización Mundial de la Salud con los siguientes objetivos:

• La prevención de comportamientos suicidas.
• Reducir las repercusiones asociadas a estos, y
• Proporcionar un lugar de intercambio para los investigadores, profesionales de la salud mental, ayudantes en situaciones de crisis, voluntarios y enlutados por suicidio.

Fuentes:
Asociación Internacional del Teléfono de la Esperanza. www.telefonodelaesperanza.org
Instituto Nacional de Estadística
Organización Mundial de la Salud
Alejandro Rocamora Bonilla, psiquiatra, colaborador del Teléfono de la Esperanza y autor del libro “El hombre contra sí mismo” publicado por la editorial ASETES

Fotografía:
http://www.sxc.hu/

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