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El juez de menores, Emilio Calatayud, en el XX Aniversario del Teléfono

Foto de El juez de menores, Emilio Calatayud, en el XX Aniversario del Teléfono

El pasado sábado 23 de Enero, en el Auditorio de Caja Rural de Granada, presidido por Lola López Justicia, Presidenta del Teléfono de la Esperanza de Granada, y con la asistencia del Secretario General del Teléfono, José María Sánchez y la Delegada de Bienestar Social del Ayuntamiento de Granada, Dª Ana López Andujar, tuvo lugar la conferencia de D. Emilio Calatayud, juez conocido por sus 'condenas ejemplares' a los menores en las que se favorece su reinserción con trabajos sociales.

 

El público escuchó atentamente a Calatayud, quien enfatizó la importancia de la familia como la célula de la sociedad. "La educación comienza en la familia, después de la familia viene la escuela y el juez siempre es la última solución".“Hemos pasado del padre autoritario o preconstitucional, al padre colega o postconstitucional y no hemos sabido poner un límite”. Calatayud subrayó la necesidad de hacer uso, tanto los padres como los profesores, del "principio de autoridad", y señaló el hecho de que cada uno debe cumplir su función. "Los padres somos padres, no amigos", indicó. “Los padres nos hemos dado cuenta de que nos hemos equivocado", aseveró el magistrado. Recomendó la asistencia de los progenitores a las escuelas de padres, pues todos hemos estudiado para nuestra profesión pero no para ser padres. Igualmente reconoció la labor de las ONG como el Teléfono de la Esperanza y el valor de la Escucha. “A veces vienen para sentirse escuchados y decirnos lo mal que está la justicia. Con sólo ello, ya se van mejor que llegaron”.

 

Como en la familia, también en la escuela y en la sociedad nos da miedo poner límites, hemos hablado a los chavales de muchos derechos y de pocas obligaciones y los menores, como no son tontos, han hecho uso de estos derechos y han olvidado los deberes. Se mostró contrario a expulsar a un alumno del centro ante una falta. "Eso sería premiarlo porque el colegio siempre ha sido un tostón. Se deben buscar otros mecanismos y el profesor debe asumir su responsabilidad", valoró. Los docentes han dejado de "ser maestros" para ser "profesores".  "Mientras el juez de menores sea el menor de los jueces y el maestro sea el menor de los catedráticos" no se valorará realmente el trabajo social que desarrollan.

 

El magistrado, en su disertación, abordó cuestiones como el consumo de alcohol y drogas, muchas de ellas nuevas y desconocidas por los padres, calificó como drogas el abuso de los teléfonos móviles e Internet, y denunció el "daño" que la televisión está "haciendo a los menores". La televisión está "lanzando mensajes dañinos, de que todo vale. Se explota demasiado al menor y no se vela por él. Podrían tener una función educativa, y no mal educativa”.

 

Responsabilizó a aquellos psicólogos, trabajadores sociales, escuelas y sanitarios que no hacen todo lo posible para detectar situaciones de abandono e incumplimiento de los deberes de algunos padres. Y es que no nos aclaramos. Una menor puede tomar la píldora postcoital a los 13 años, pero para hacerse un perfil en internet tiene que tener 14 años. No se entiende. Tenemos un montón de normas para los menores, todas muy bonitas, pero que, en muchas ocasiones, chocan entre sí. Por ello, el juez de menores volvió a pedir un pacto social por el menor, donde no primen los intereses partidistas, para definir el concepto de menor y "defender lo que establece la ley, defender los intereses del menor". Un acuerdo que estableciera claramente qué es lo que pueden hacer o no los menores o cómo queremos reformar a los que delinquen, etc… En este pacto deberían  tener algo que decir los menores, por supuesto, pero también los padres, los profesores, los jueces, los fiscales, los trabajadores sociales, los pediatras…

 

Concluyó leyendo su famoso “Decálogo para formar un delincuente”:

1.      Comience desde la infancia dando a su hijo todo lo que pida. Así crecerá convencido de que el mundo entero le pertenece.

2.      No se preocupe por su educación ética o espiritual. Espere a que alcance la mayoría de edad para que pueda decidir libremente.

3.      Cuando diga palabrotas, ríaselas. Esto lo animará a hacer cosas más graciosas.

4.      No le regañe ni le diga que está mal algo de lo que hace. Podría crearle complejos de culpabilidad.

5.      Recoja todo lo que él deja tirado: libros, zapatos, ropa, juguetes. Así se acostumbrará a cargar la responsabilidad sobre los demás.

6.      Déjele leer todo lo que caiga en sus manos. Cuide de que sus platos, cubiertos y vasos estén esterilizados, pero no de que su mente se llene de basura.

7.      Riña a menudo con su cónyuge en presencia del niño, así a él no le dolerá demasiado el día en que la familia, quizá por su propia conducta, quede destrozada para siempre.

8.      Déle todo el dinero que quiera gastar. No vaya a sospechar que para disponer del mismo es necesario trabajar.

9.      Satisfaga todos sus deseos, apetitos, comodidades y placeres. El sacrificio y la austeridad podrían producirle frustraciones.

10.  Póngase de su parte en cualquier conflicto que tenga con sus profesores y vecinos. Piense que todos ellos tienen prejuicios contra su hijo y que de verdad quieren fastidiarlo.

 

Una fuerte y larga ovación cerró su conferencia.

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