
El patronato de la Fundación del Bicentenario de Los Sitios de Zaragoza ha concedido la medalla de “Defensor de Zaragoza” al Teléfono de la Esperanza, en su apartado de “valores humanos y desarrollo social”, como
“público reconocimiento a la entidad cuya labor supone un estímulo y ejemplo para los ciudadanos y que proyecta la imagen solidaria de la ciudad”.
Este distintivo fue creado por el general Palafox, en 1808, al finalizar el primer Sitio de Zaragoza, y se hicieron acreedores de él hombres y mujeres valientes -personas anónimas- que resistieron y rechazaron el ataque de Napoleón, sin más medios que su pasión por la libertad. Con ocasión del bicentenario de Los Sitios (1808-2008), se ha retomado esta medalla conmemorativa para otorgarla a aquellas personas que con su trabajo y dedicación diarios consiguen que la comunidad siga progresando, aquellas personas que se esfuerzan por hacer las cosas mejor en su ciudad. Los verdaderos héroes cotidianos.
Al acto de entrega, que se celebró el 12 de junio, acudieron en representación de la sede en Zaragoza del Teléfono de la Esperanza su presidenta,
Pilar Montijano Torcal y su director técnico,
Carlos Pérez Ara.
El acto fue brillante. En una primera parte la celebración tuvo lugar en la Plaza de los Sitios, en la que -bajo la mirada de autoridades políticas, militares, judiciales y eclesiásticas españolas, francesas y polacas- se realizó el izado de banderas de los tres países, bajo las notas de los diferentes himnos interpretados por la banda de la Diputación Provincial.
Siguió un acto de homenaje a los defensores -soldados vestidos con los coloridos uniformes dieciochescos- a cargo del profesor Arnillas, comisario del bicentenario. El comisario nos recordó que “ahora y siempre, a Zaragoza la defiende su gente”.
Se reunieron representantes franceses, polacos y españoles, que aguantaron estoicamente el calor, al pie del monumento. También mujeres vestidas de “agustinas” y otras heroínas -ataviadas con trajes de época y armadas de ballestas- que se distinguieron especialmente en la defensa de la ciudad contra Napoleón. Una verdadera recreación a cargo de la Asociación de los Sitios y de la Infantería de Línea, de Cariñena, además de los destacamentos de Polonia y Francia.
A continuación el toque de oración, con tambores y cornetín y la salva de honores interpretada por los fusileros franceses, venidos especialmente para el acto.
Como final de esta primera parte, el vibrante concierto de
Los Sitios de Zaragoza, interpretado por la banda de música de la Diputación Provincial de Zaragoza, escuchado con respetuoso silencio por los asistentes. Numeroso público asistía a la representación bajo un espléndido sol, a las cinco y media de una tarde tórrida, en el marco del hermoso monumento a Los Sitios -de Querol- que ocupa el centro de la plaza.
La segunda parte -sólo para autoridades y receptores de las distinciones- en el incomparable claustro renacentista del Museo Provincial, en donde tuvieron lugar la recepción de “Defensores”, el discurso del alcalde de Zaragoza, Juan Alberto Belloch, y la lectura del acta de concesión de las medallas “Defensor de Zaragoza”, en los tres ámbitos de: Carácter histórico, Ámbito de Cultura y Comunicación y Ámbito de Valores Humanos.
Entre los receptores de medallas figuraron: los directores de cine
Carlos Saura y
José Luis Borau, los bailarines
María de Ávila,
Miguel Ángel Berna,
Víctor Ullate y
Arancha Argüelles, los cantantes
Enrique Búnbury,
Eva Amaral,
José Antonio Labordeta y
Carmen París y el torero
Raúl Gracia “El Tato” entre otros.
En el apartado de Valores Humanos el Teléfono de la Esperanza se convertía en “Defensor de Zaragoza”.
En palabras de Juan Alberto Belloch, la ciudad reconocía así a aquellos que han hecho y siguen haciendo historia en los ámbitos de cultura, comunicación y valores humanos.
El alcalde recalcó también que las medallas son un signo de la confianza en el presente y el futuro y enfatizó que quienes las recibieron ayer son “los cinco sentidos de Zaragoza”. “
Sin vosotros, la ciudad sería insensible, sorda y ciega. Vosotros habéis hecho de la pluma, de la escucha y del amor armas invencibles”.
Al final de acto, José Luis Borau habló en representación de los “defensores” en un discurso en el que terminó por emocionarse y pidió a los aragoneses que se valoren un poco más. “A estas alturas, al cabo de doscientos años, aunque han ocurrido muchos desastres y tragedias, Zaragoza ya no se tiene que defender de nadie y mucho menos de los franceses que son nuestros vecinos íntimos”.
“Yo ya estoy para pocas defensas -bromeó Borau-, pero Zaragoza no las necesita ya. Los aragoneses siempre han gozado de una leyenda blanca: honestos, sinceros, listos, acogedores y con un humor especial. Pero somos demasiado humildes, escépticos y pesimistas. Debemos hacer honor a nosotros mismos y respetarnos. Aquí hay mucho talento y tenemos que defendernos de nosotros mismos con alegría y sin modestia”.
La prodigiosa voz de Carmen París, también galardonada, cerró este acto de memoria y futuro con “la jota de la Dolores” del Maestro Bretón.
Un vino español dio ocasión para que nuestros representantes tuvieran una charla informal con el alcalde de Zaragoza, quien dio la enhorabuena a Pilar Montijano y Carlos Pérez y se mostró muy agradecido por el servicio que el Teléfono de la Esperanza realiza en la ciudad.
A esta felicitación se unieron José Antonio Labordeta, Carmen París y
José Luis Borau quien al despedirse dijo:
“Muchas gracias por la gran labor que el Teléfono de la Esperanza está haciendo”.