El 1 de noviembre 2008 fue una fecha especial para la comunidad latinoamericana en Londres. Ese día se inauguró formalmente el Telefono de la Esperanza y el servicio telefónico de atención a las personas en crisis. Había mucho por festejar después de dos años formando voluntarios y realizando actividades.

El salón de actos del Colegio San Jorge, situado en Maida Vale, estuvo hermosamente decorado con los colores blanco y verde para dar la bienvenida a los asistentes, en su mayoría voluntarios y participantes de nuestros cursos. El evento fue solemnizado por la presencia del presidente internacional de ASITES, Jesús Madrid, las autoridades locales, miembros de Embajadas y Consulados latinoamericanos y representantes de organizaciones comunitarias de Londres.
La ceremonia fue sencilla pero de intenso significado. El presidente internacional de ASITES expresó su alegría y admiración por el buen trabajo que los voluntarios han venido realizando a pesar de la precariedad de recursos y la escasez de tiempo libre. Este esfuerzo conjunto ha convertido al Telefono de la Esperanza "en una entidad de voluntariado de vanguardia y pionera en la promoción de la salud emocional, especialmente de las personas en situación de crisis individual o familiar en el entorno del mundo hispano-luso hablante en Londres?. Continuó Jesús Madrid reflexionando sobre la promoción de la salud emocional como una herramienta básica para transformar positivamente las relaciones sociales, propiciando tolerancia y respeto a la diversidad. Esta promoción será, igualmente, imprescindible para asumir positivamente las dificultades y retos de la vida, establecer y mantener relaciones interpersonales satisfactorias y duraderas y, por ultimo, propiciar una visión positiva de uno mismo y de los demás capaz de embarcarnos en un compromiso solidario. Finalizó su intervención reflexionando sobre la esencia del ser humano afirmando: "nuestra pobreza nos hace necesitar del otro y nuestras incalculables riquezas internas nos posibilitan para compartir y enriquecer la vida de los demás".
La presidenta del TE Londres, Nancy Liscano, hizo un breve repaso del humilde comienzo de esta organización. Resaltó el inmenso aporte de los voluntarios y su esfuerzo para crecer como personas y formarse como agentes de ayuda. Agradeció sinceramente su entrega y altruismo. Y dejó constancia de la ayuda brindada a los varios centenares de hispano-luso hablantes que ya han asistido a los diferentes cursos y talleres.

También asistieron a esta celebración el secretario general de Asites, el jefe de Relaciones Comunitarias de la Policía de Londres, el responsable de la Capellanía Latina en Londres y los representantes de las Embajadas de Colombia, Costa Rica, El Salvador y Nicaragua.
Un poco de Historia
Era una fría mañana de primavera y el salón estaba completamente lleno. Los silenciosos asistentes todavía no sabían que iba a pasar cuando entró Nancy con una bandera y dijo: ?Desde este día comienza a funcionar el Teléfono de la Esperanza en Londres?
No se equivocó, desde ese 11 de abril de 2006, esta organización ha realizado una gran labor. La formación seria e intensa de 70 voluntarios y la organización de 20 cursos, con una asistencia de más de 400 personas, son los mejores testigos del esfuerzo realizado.
Como muchas cosas que suceden en la vida, el TE en Londres empezó por casualidad. Nancy Liscano, educadora por vocación, había emigrado desde su Colombia natal al Reino Unido después de la trágica muerte de su padre. Allí se vinculó con un grupo de periodistas de una radio local que realizaban un popular programa donde ella brindaba charlas de apoyo educativo a los oyentes.
Consciente de las necesidades de la comunidad latina sus proyectos profesionales estaban centrándose en la oferta de un servicio telefónico educativo con coste para el llamante. Alguien le habló del Teléfono de la Esperanza con ocasión de su viaje a España por motivos de estudios; allí conoció a Jesús Madrid. Este encuentro supuso un cambio. Se formó concienzudamente como voluntaria del Teléfono de la Esperanza, se contagió del espíritu altruista y solidario de la asociación y regresó a Londres con un objetivo: "poner en marcha el Telefono de la Esperanza en Londres"
Una realidad diferente
No ha sido una tarea fácil. La visión de Nancy y el trabajo esforzado de un grupo de voluntarios animosos y comprometidos ha permitido que este ansiado sueño se cumpla. La principal razón por la que abrimos con premura el centro de Londres es la gran necesidad de los inmigrantes. Esta necesidad ha alentado el esfuerzo de los voluntarios a pesar de la escasez de recursos.
Las ventajas económicas que lo emigrantes disfrutan en el Reino Unido no puede esconder los múltiples y complejos problemas que conlleva la vida de toda esta población: jornadas de trabajo interminables, largas ausencias del hogar, soledad de los niños por la imposibilidad de la presencia paterna, familias rotas, adolescentes descentrados? Si a esta problemática unimos las dificultades para dominar la lengua e integrarse en una cultura tan diferente y las rígidas leyes sobre emigración, podemos hacernos una idea de la situación de los latinoamericanos en la sociedad británica.
La soledad, el dolor y la crisis dominan la vida de muchos emigrantes latinos en el Reino Unido. El Teléfono de la Esperanza abre sus puertas para promocionar la salud emocional y propiciar apoyos en la crisis para toda esta población. Nuestra mejor recompensa es el agradecimiento y el crecimiento de las personas que participan en nuestras actividades. Esperamos, tras la inauguración, ampliar nuestra capacidad de intervención entre la población hispano-lusa hablante del Reino Unido.
Un futuro esperanzador
Jesús Madrid nos recordó unos lindos versos de Stevenson: ?No juzguéis el día por los frutos que habéis cosechado al atardecer; valoradlo mas bien por las semillas que habéis plantado?. Aprendiendo del poeta queremos seguir sembrando conscientes del largo trecho por andar. Estamos ilusionados con nuestra misión: ofrecer Esperanza para los inmigrantes hispano-luso hablantes del Reino Unido.
Nuestra siembra fructificará en un futuro más feliz y esperanzado de las familias hispanas en estas difíciles tierras inglesas.