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«El Compromiso», película para cerrar el taller de duelo

 

EL COMPROMISO
(Moonlight mile)

Miércoles 20 de junio a las 18:30 horas.


 

 

Dirección y guión: Brad Silberling.
País:
USA.
Año:
2002.
Duración:
117 min.
Interpretación:
Jake Gyllenhaal (Joe Nast), Dustin Hoffman (Ben Floss), Susan Sarandon (JoJo Floss), Holly Hunter (Mona Camp), Ellen Pompeo (Bertie Knox), Dabney Coleman (Mike Mulcahey), Allan Cordunor (Stan Michaels), Richard T. Jones (Ty), Aleksia Landeau (Cheryl), Sean Conant (Matt), Richard Messing (Rabbi), Lev Friedman (Cantor).
Producción:
Mark Johnson y Brad Silberling.
Música: Mark Isham.

Fotografía:
Phedon Papamichael.
Montaje:
Lisa Zeno Churgin.
Diseño de producción:
Missy Stewart.
Dirección artística:
Mark Worthington.
Vestuario:
Mary Zophres.
Estreno en USA: 4 Octubre 2002.
Estreno en España: 6 Junio 2003.


CÓMO SE HIZO "EL COMPROMISO"

1. La historia

  ?Comedia en medio de tragedia es una dinámica natural?, observa el escritor y director Brad Silberling acerca de su más reciente película, ?El compromiso? (Moonlight Mile). ?Lo que debería ser una situación sombría resulta siendo inesperadamente cómica, porque el comportamiento de las personas en las circunstancias más intensas de la vida es absolutamente impredecible. A pesar de que la película es una obra de ficción, sus raíces emotivas se basan en un momento decisivo de mi vida de joven cuando tuve una pérdida muy parecida a la de Joe. Y el comportamiento exhibido, el modo poco común de la familia de llorar la pérdida, juega en contra de lo esperado por una simple razón: debido a que es real, es como yo lo viví, es específico. A veces la vida es simplemente tu mejor co-escritor?.

  ?Irónicamente, el tono cómico de este guión me parece similar al de ?The Graduate??, observa el productor Mark Johnson. ?Aquí tenemos a un joven que está tratando de decidir qué hacer con su vida y todos tienen un consejo para él, como el individuo en la escena de la fiesta en ?The Graduate? que le recomienda plásticos al personaje de Dustin Hoffman?.

  En ?El compromiso? (Moonlight Mile), Jake Gyllenhaal interpreta a Joe Nast, un joven que está inmovilizado por un evento trágico y siente que es su obligación permanecer con los padres de su novia, Ben y JoJo Floss, interpretados por Dustin Hoffman y Susan Sarandon. El sucintamente cómico tono de la película refleja el conflictivo romance de Joe, cuando se siente indeciso entre realizar el papel del afligido individuo que cree que debe ser o seguir a su corazón.

  ?Luego de una pérdida como esta?, explica Silberling, Joe no sabe si está comprometido por un cierto grado de fidelidad con lo que supuestamente debía ser o si debería estar libre para continuar con su vida. Es muy confuso y realmente no hay reglas establecidas?.

  ?Toma a este joven involucrado en estas inusuales circunstancias y agrégale el hecho de que conoce en forma repentina a otra mujer, a una verdadera alma gemela?, continúa Silberling. ?De pronto, se encuentra a sí mismo escondiéndose en las sombras en una situación verdaderamente extraña. Pero el amor sucede cuando sucede?.

  ?A veces, podemos decirle todo a un desconocido, porque no tiene consecuencias?, observa Ellen Pompeo, quien interpreta a Bertie Knox, un nuevo amor en la vida de Joe. ?A través de Joe, Bertie aprende mucho acerca de sí misma, y al abrirse con ella, él aprende mucho acerca de sí mismo también. Al comienzo, lo que estos dos personajes tienen en común es la pérdida, pero con el transcurrir del tiempo, tienen algo prometedor y bello?.

  ?Sentimos deseos de apoyar a Joe?, afirma Johnson. ?En algún momento, a todas las personas les ocurren cosas que se los lleva de encuentro antes de que puedan tomar cartas en el asunto. En la situación de Joe, lo que le ocurre es tan extremo que se siente consumido por la indecisión, pero finalmente hace algo muy honesto y poderoso?.

 

El papel que nos habían asignado

  Historia sobre cuatro personajes que de repente, como niños ante un ju-guete roto, se encuentran con un sueño truncado entre las manos y no saben muy bien si recomponer las piezas, dejarlo tal cual está y com-prarse uno nuevo, o conservarlo en un rincón. Cuatro personas que se aferran a una idea preconcebida, a una ilusión de futuro que no ha podido hacerse realidad, y que intentan mantener con vida todas aquellas imágenes que habían acariciado, que esperaban ver cumplidas, para paliar el doloroso peso de una imprevista ausencia sin retorno. Ben (Dustin Hoffman) y JoJo (Susan Sarandon), dos padres que creían que serían testigos del devenir más próximo de su única hija, a punto de casarse y fallecida trágicamente. Un joven, Joe Nast (Jake Gyllenhaal), que, abortado su proyecto como futuro esposo, no se atreve a romper esa estampa idílica que se mueve entre la posibilidad y el recuerdo, tratando de cumplir oportunamente con el papel que se le había asignado. Una chica muerta, cuya memoria empujará a los que se quedan a estrechar sus lazos como último refugio o asidero senti-mental. Y otra muchacha, Bertie (Ellen Pompeo), que también ha perdido a un ser querido en la guerra del Vietnam, con el resquemor añadido de que no cuenta con la certeza de un cadáver.

Un buen trabajo interpretativo, con tres estrellas consolidadas y otras dos en alza

 

  Haciendo frente a un vacío teñido de injusticia, y ante las evidencias materiales de una boda anulada por fuerzas mayores, los padres de la difunta y el que iba a ser su yerno deberán desandar lo andado y aprender a cortar con esas obligaciones innecesarias que tan frecuentemente nos auto-imponemos por temor a las consecuencias, a crear un desorden en los otros, o por un mal entendido respeto. ¿Continuar por el cauce marcado, ocultando la verdad y frenando los verdaderos sentimientos, o iniciar una merecida nueva vida libre de cargas morales? Ése es el dilema que se le plantea a Joe Nast, un joven (¿tímido? ¿prudente? ¿pasivo?) atrapado en una encrucijada de intereses opuestos, que no sabe si dejarse llevar por la co-rriente o plantarse con firmeza y dar la cara.

  Entre estas cuatro esquinas, el realizador televisivo Brad Silberling ?competente director también en el terreno del largome-traje ("Casper", "City of Angels"), pese a que su buena labor tras las cámaras quedara a menudo eclipsada por lo desechable de los argumentos que debía respaldar? arma el que tal vez sea su trabajo más personal hasta el momento, ya que está inspirado en una triste experiencia personal. Su implicación en el proyecto le ha permitido acercarse a la historia con sensibilidad y conocimiento, dándole un enfoque particular que se desmarca de lo usual, y con-feccionando así un producto con un corte más independiente de lo que se podría pensar a primera vista.

  Al principio, el tono de la película podrá desconcertar al incauto que acuda para ver un melodrama romántico convencional de la factoría Hollywood, considerando que su elaborado humor negro no acaba de encajar con las luctuosas circunstancias en que nos encontramos, y sus apuntes irónicos podrán ser digeridos con cierta extrañeza. Pero conforme avanza el relato, no sólo el lado "cómico" de la tragedia va encontrando su sitio, se justifica y se recibe con agrado, sino que también el film se va acomodando en una estimable tesitura de drama intimista, que esquiva con tacto y madurez lo ñoño y lo lacrimógeno para respirar emociones honestas y traslucir comprensión y ternura por sus protago-nistas. Entendemos sus razones y sus miedos, nos implicamos con ellos, e incluso disculpamos ese final feliz que deja todos los cabos atados, y bien atados, y que en otro caso hubiéramos tomado por fácil complacencia dirigida a un público que considera que si las cosas acaban mal, el trabajo está incompleto.

  Con el telón de fondo de una Norteamérica de provincias de los años 70 (una población cuyas calles llenas de escaparates y por-tales recuerdan a las que recogían los cuadros de Edward Hopper), el fantasma de Vietnam planeando suavemente y una banda sonora compuesta por algunos temas representativos de la época, Silberling aprovecha con talento todos los elementos que entran en juego y nos procura una narración transparente, cercana y apacible con un atractivo remate visual. Cada escena, cada atmósfera, exuda una cotidianidad tangible que se aproxima con sutileza a la realidad.

 

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