La ciencia moderna aún no ha producido un medicamento tranquilizador tan eficaz como unas palabras bondadosas"Sigmund Freud, creador del psicoanálisis



El 8 de febrero, en la sala del Club Diario de Mallorca, se realizó el acto principal del aniversario del Teléfono de la Esperanza de Palma de Mallorca, la conferencia a cargo del a Dra. Luz Ángela Carvajal, titulada La escucha sanadora.
Los asistentes también disfrutaron con la actuación a cargo del guitarrista mallorquín Damià Timoner, que deleitó con sus composiciones al inicio y al final del acto; música del corazón como la describió la conferenciante.
La prensa reflejó ampliamente el acto con titulares como: "El mayor miedo es no entender el contexto en el que vivimos".
Aquí transcribimos algunas anotaciones de la conferencia:
«Todos tenemos escucha sanadora cuando creemos en el mundo, en el ser humano. Además de escuchar palabras, hay que escuchar lo que nos quiere decir el que nos está hablando; es la escucha desde el corazón.
»No podemos escuchar desde los prejuicios. No hay que juzgar, sino comprender. Se necesita un corazón capaz de resonar. El sonido viaja en ondas que nos tocan más allá del oído.
»La escucha sanadora comienza para el ser humano que nace en su madre y en su padre. Revela un lugar, un espacio donde poder comunicarnos, responder, movernos, escuchar, comunicarse. Toca con nuestra necesidad de ser parte de algo, de vibrar; necesidad evolutiva de volver a ser uno.
»La música nos toca, nos transporta sin juicio. Las palabras a veces se abortan, son confusas.
»Cuando escuchamos de forma sanadora, escuchamos al ser humano que hay detrás de las palabras, la parte de su ser que se imprime en nosotros, en nuestro cuerpo como vibración interactiva. Esa reacción, cuando es transparente, le refleja al otro la parte de sí mismo que está buscando. Sin tensión, solo con la intención que el otro se encuentre a través de mí.
»Las claves para la buena salud tienen que ver con la escucha sanadora. El mundo se conmueve con cada vibración, el oído es uno de los primeros sentidos que se desarrolla en el embrión.
»La buena salud depende además del conocimiento de nuestro cuerpo, de la subjetividad, del modo de ser tocado.
»Tenemos un cerebro holográfico, el hemisferio derecho, el sensible, que se va desarrollando desde el embrión hasta los 2 años. Vamos forjándonos un modo de ser en esas raíces profundas de la subjetividad. Respondemos de forma estresante a la amenaza a la supervivencia. Una forma es cuando siento que estoy solo, que nadie responde a mi llamada.
»Cuando alguien llama al Teléfono de la Esperanza está buscando su lugar perdido, un reconocimiento.
»La salud se pierde dentro del individuo mismo, en su hogar (la humanidad), en cómo nos conectamos, o no, con el mundo.
»Existe la necesidad de ser parte de algo, de formar parte de un tejido; esto es decisión de cada persona individual
»¿Cómo escucho el mundo? Desde mi reactividad, mi indolencia, o desde ¿dónde? ¿Cómo nos relacionamos con los hijos, con lo femenino, con lo masculino...?
»Somos antenas que estamos sintonizando en el otro cómo se siente, continuamente. Somos como el negativo de lo que el otro imprime en nosotros. Podemos "pintar" una fotografía del otro.
»Cuando escuchamos con prisas, el otro más se agarra, más necesidad tiene de ser escuchado.

»Cuando escuchamos tranquilamente, el otro se tranquiliza, es como una danza; una interacción vibratoria, el otro va a tener una respuesta mía que parte de mi naturaleza, del corazón, de mi lenguaje no verbal. Silencio generoso que abre el corazón, seguros de que todo ser humano tiene algo bueno. El problema es que tenemos una visión miope y mezquina del potencial de la humanidad.
»Estar abiertos a eso bueno hace que se revele el real ser humano que hay detrás, sanamos con nuestra escucha y también para nosotros.
»Muchas veces el que nos habla refleja nuestros propios miedos y problemas. Siempre los estados vibratorios son de ida y vuelta.
»Si no estoy seguro (tengo miedo):
»Obsesión, compulsión, incertidumbre -> más miedo, falta de alegría, resentimiento.
»La persona con duda necesita confianza, amor, alegría, un tesoro que entregar para que pueda respirar.
»Todos somos como desterrados del paraíso, la armonía entre hombres y mujeres está disociada. Se perdió la resonancia, la escucha; el otro se comporta según lo que yo emito. Están solos aunque acompañados. Se produce un ensordecimiento al no poder escuchar lo que pasa a nuestro alrededor.
»Si yo abrazo no es un negocio, un contrato; es presente en el otro, que es libre se seguir resonando.
»Necesitamos estar en disposición de sentir al otro. Para ello, hay que tener la serenidad de no prejuzgar. No debemos tener la necesidad de que las cosas sean de determinada manera, sino estar desapegados de lo que pueda suceder después. El otro permanece libre de nosotros, porque sanamos, no nos pertenece el otro.
»Tenemos que practicar a diario la escucha sanadora, sentir el mundo.
»Todos vivimos una inmensa soledad en medio de una multitud.
»En cada ser humano hay una semilla que no depende de nadie exterior, sólo del propio corazón, de la propia disposición, de la danza interior en la que la diversidad de cada cual tiene sentido.
»A veces hay caminos más fáciles que otros, a veces es un desierto; hay que rescatar las posibilidades de entrar en esa danza, invitando a que nuestro instrumento cante lo mejor posible.
»Nos debemos preguntar:
»Cada emoción positiva resuena en todas las partes del cuerpo (capacidad de prudencia, alegría, templanza, etc.)
»Necesitamos admitir que en el fondo somos seres humanos nobles, hermosos, convencidos de que vale la pena vivir para tener una humanidad mejor para nuestros hijos.

»Debemos expresar nuestro hogar en el paraíso, lo que yo hacía con lo que sucedió era una decisión mía. Nadie me tiene que decir qué siento yo.
»El poder de elección, el bien o destruirnos, depende de cómo nos escuchemos a nosotros mismos en el corazón. Ahí están nuestros aprendizajes, es lo importante.
»No importa lo sucedido, sino si aprendemos la lección para que no se repita el problema. ¿Qué sentimiento pongo en marcha (templanza, prudencia, confianza, etc.)?
»Empieza el camino para construir nuestras relaciones, si se sana el presente se sana también el pasado y el futuro.
»Hay que vivir el presente en confianza; escuchar dispuestos a comprender más que a refutar y opinar. Ser parte de la solución. Escuchar para involucrarnos sanando.
»Lo que emite el corazón es más importante que una palabra cuidadosa. El lenguaje del corazón va más allá, no tiene resistencias, es como la música. En el corazón se puede permutar la negatividad por positividad. Cuando escucho desde el corazón creo un campo energético que me fusiona con el otro.
»Ser nosotros terapéuticos además de terapeutas, presencia terapéutica.
»Dejarle algo que hacer al otro, es parte de su aprendizaje, de su camino, de lo que ha de vivir.
»Aprender a decodificar lo que quiere decir el alma de la persona, revelárselo como una potencialidad profundo de su ser, de lo subjetivo.
»Poder estar en paz en el corazón, estar cerca del corazón del otro (aunque no sea físicamente), a veces no es necesario hablar.
»El corazón tiene sus pulsos y pausas».
Revista avivir (Nº 245)
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