
El próximo 15 de noviembre se celebra el Día de la Escucha. Con esta efeméride, se pretende hacer una llamada de atención a los ciudadanos para que sean conscientes de que muchas personas de nuestro entorno se sienten solas y aisladas, y tienen una gran necesidad de ser escuchadas. De hecho, las estadísticas de las que disponemos en el Teléfono de la Esperanza ponen de manifiesto que cada vez es mayor el número de personas que experimentan un sentimiento de falta de una auténtica comunicación.
Este año, con motivo del Día de la Escucha, se ha elegido como eslogan "escuchando al inmigrante" para propiciar en nuestra sociedad un diálogo sincero y respetuoso con las personas inmigrantes, quienes por el sueño de alcanzar una vida mejor se han visto obligados a dejar atrás a su familia, a sus amigos, su cultura, su lengua, etc., y que han tenido que arriesgarlo todo, a veces incluso la propia vida.
La migración impone la existencia, cada vez más habitual, de familias que viven separadas por un océano, 'colgadas' de un teléfono o de un chat y de una web cam. Estas familias fragmentadas viven ancladas en la provisionalidad esperando a que las circunstancias cambien. Tanto los miembros de la familia que emigran como los que permanecen en el país de origen padecen este estado de 'precariedad' emocional que se suele manifestar en forma de ansiedad, mientras se mantienen las expectativas, o de depresión, a medida que el desánimo va cundiendo.
En la actualidad, una de cada cuatro llamadas que recibimos en los centros del Teléfono de la Esperanza en España es realizada por personas inmigrantes. Las razones que más frecuentemente motivan estas llamadas son el sentimiento de desarraigo, la nostalgia, el rechazo social, las actitudes xenófobas que padecen o el estrés que supone el proceso de adaptación a nuestro país.
Desde el Teléfono de la Esperanza queremos que no se olvide que las personas inmigrantes son nuestros vecinos, nuestros compañeros de trabajo, que conviven con nosotros y que la mayoría de ellas tratan de integrase en una nueva sociedad a pesar de las dificultades que esto conlleva. Estas dificultades y renuncias son bien conocidas por muchos españoles que en épocas no tan lejanas tuvieron que emigrar. De hecho, España no ha dejado de ser un país de emigrantes para convertirse en un Estado receptor de inmigración hasta el año 2003, cuando el número de extranjeros empadronados superó por primera vez al de los dos millones de españoles que actualmente residen más allá de nuestras fronteras.
Por último, el Día de la Escucha tiene también como objetivo sensibilizar a la sociedad sobre los efectos beneficiosos para todos que tiene la promoción de una "cultura de la escucha", indisolublemente ligada a la cultura del respeto al otro y al que piensa distinto, porque sólo a través de la escucha profunda y respetuosa es posible establecer y mantener relaciones positivas y constructivas.
Descárgate el dossier informativo "Escuchando al Inmigrante".